POV Harry
¿Potter? ¿Cygnus Potter? Acaso no escuche bien, pero Dumbledore dijo que esa chica
se apellidaba Potter, no lo creo, yo soy el único Potter, que yo sepa mi padre
no tenía más familiares, ni siquiera primos, además ella es rubia platinada y
sus ojos son color grises mercurio como el de Malf… no que estoy pensando, si
fuera familiar del hurón albino se tendría que apellidar Malfoy o Black.
—Harry, Harry… ¡HARRY! —gritó Ginny.
—¿Qué pasa, Ginny? —pregunté.
—Es que te estoy hablando y no me haces caso —dijo Ginny.
—Es lógico que esté así, Ginny, Harry está igual o más
sorprendido que todos nosotros aquí, porque esa chica se apellida igual que él…
Harry, ¿crees que esa chica pueda ser algún familiar lejano tuyo? —preguntó
Hermione.
—No lo creo, Hermione, no se parece en nada a mí, mírala
tu misma —Hermione la miró y luego sonrió. Qué
raro, pensé.
—¿Por qué le sonríes? —preguntó Ron.
—A mí me parece que es una buena chica, Ron, no sé, pero
ahora cuando nuestras miradas se encontraron, sentí algo muy dentro de mí, como
si ya la conociera.
—¿Buena chica?, sí, claro, está en Slytherin, si el
sombrero la escogió para esa casa es por algo, además, me parece que esconde
algo, sabes que en la tarde cuando Harry y yo la encontramos estaba desmayada
en el Bosque Prohibido y cuando despertó llamó a Harry, «papá», está loca —dijo
Ron.
—Tal vez se golpeó la cabeza y por eso se confundió —dijo
Ginny.
—Sí, eso fue lo que ella dijo —contesté sin dejar de
mirarla, pero ella tenía la vista fija en su plato.
—Insisto en que esa rubia esconde algo, yo que tu amigo
no me fiaría de ella, y es más averiguaría todo sobre ella para saber a qué
atenerme y a que enfrentarme —me dijo Ron.
Estaba de acuerdo con Ron cuando dice que esconde algo,
pero ahí a ser capaz de intentar algo contra mí, no lo creo, Hermione tiene
razón al decir que parece una buena chica, pero… aun no entiendo porque los dos
llevamos el mismo apellido, lo tendría que averiguar.
—Ron deja decir tonterías y de meterle ideas raras a
Harry en la cabeza —lo regañó Ginny.
—Yo solo digo lo que creo —se defendió él—, luego no
digan que no se lo advertí.
—Sí estás confundido y quieres saber el porqué de que
llevan el mismo apellido, lo mejor será que hables con ella, Harry —dijo
Hermione, sí, mi amiga tan comprensiva como siempre.
—Sí, eso haré, Hermione, pero hoy día no, mañana después
del almuerzo hablaré con ella —le dije.
POV Cygnus
Ya no soporte tener todas las miradas sobre así que hice
lo que más odiaba hacer, huir, como una cobarde del Gran Comedor, apenas salí
de ahí, corrí sin parar hasta llegar a las mazmorras, pare y puse mi mano
derecha en mi corazón que latía descontrolado, me sentía sola, necesitaba
urgentemente tener a mi mamá Ginny aquí conmigo, necesitaba oír su voz tan
dulce, regañándome o dándome consejos, y también necesitaba uno de esos abrazos
que solía darme papá cuando me sentía triste o cuando sentía frío en el alma.
Ahora ya no corría, ahora empecé a caminar lentamente
hasta llegar a la puerta de la sala común de Slytherin, al parecer todo estaba
casi igual a la de mi época, no había cambiado mucho las mazmorras. ¡Oh,
rayos!, cuál sería la contraseña para poder entrar.
—Pureza —dije la contraseña que era de mi época, pero la
puerta no se abrió—. Salazar Slytherin —nada, tampoco se abrió, pero que tonta
como esa va ser esa la contraseña, debe ser… uhm… sí, claro, como no lo pensé
antes—, Sangre Pura —dije claro y fuerte, y ¡bingo!, la puerta se abrió.
Definitivamente todo estaba igual a mi época, la
chimenea, las paredes, salvo que los muebles de mi época eran distintos, eran
negros de piel de dragón. Subí las escaleras para ir a mi habitación, me siento
muy cansada, pero cual será mi habitación, en mi época yo soy la princesa de
Slytherin y tengo una habitación para mi sola, pero aquí seguro la tendré que
compartir con alguien, pase por la cual era mi habitación en mi época y no pude
evitar la tentación de entrar. Qué raro hay dos camas, divise que en una cama
había una carta, camine hasta allí y tome la carta, era para mí, tenía mi
nombre. La abrí y la empecé a leer.
Señorita
Potter
Déjeme decirle que ya sabía
a qué casa le iba a asignar el sombrero, así
que usted compartirá habitación
con la señorita Parkinson, ella es la princesa de Slytherin
como me imagino que también lo es usted en su época.
Todo lo que necesita está en el baúl
que está cerca de su cama.
Albus
Dumbledore
Albus, me hacía acordar a mi hermano, como estará mi
hermano, mejor dicho como estarán mis hermanos, mis padres, mis tíos, mis
primos, mis abuelos, espero que no se preocupen mucho por mí. Regresaré, lo
prometo, regresaré y seremos la familia feliz que siempre hemos sido.
Abrí el baúl y saque un pijama y ropa interior, me metí
en el baño y me di una larga ducha, después salí de la tina y me seque con una
toalla blanca que estaba allí y luego me puse mi pijama. El baño me había
relajado y me había dado mucho sueño. Camine hasta mi cama y me acosté, cerré
los ojos y se me vinieron imagines de mi familia, y de un momento a otro me
quede dormida.
***
Desperté por los pasos de una persona en mi habitación,
¿Qué rayos?, porque hacen tanto ruido, abrí los ojos de golpe, todo era verde y
plata, entonces recordé que no estaba en la casa de mis abuelos sino en
Hogwarts y en la época de mis padres. Luego vi que la persona que hacia tanto
ruido era esa chica de cabellos negros que me miraba ayer en la noche, nuestras
miradas se encontraron, pero ella no dijo nada y yo tampoco, al parecer ella es
Parkinson, la princesa de Slytherin, y no le gusta nada compartir habitación
conmigo, pero ni modo a mí tampoco me gusta compartir mi habitación y además yo
también soy la princesa de Slytherin, en mi época, claro, pero también soy
princesa.
Me levante y me metí en el baño, me di una rápida ducha
al darme cuenta que era un poco tarde, cuando salí del baño, seque mi cabello
con magia, y también me puse mágicamente mi uniforme, me miré en espejo y vi
que estaba igual de hermosa que siempre —sonreí ante mi reflejo— me puse un
poco de labial rosa y listo, baje a la sala común.
Apenas baje todos se quedaron quietos mirándome, me gusta
que la gente me miré, pero esto ya está sobrepasando los limites, ya me está
molestando.
—Vaya, así que tú eres la nueva Potter —dijo con
arrogancia mi compañera de habitación.
—Sí, hay algún problema con eso —respondí de la misma
manera que ella.
Parkinson me miró enojada, seguro no se imaginaba que le
iba a contestar.
—No, por supuesto que no hay ningún problema, muñeca —dijo
el moreno de ayer de manera seductora.
—Qué bueno que no haiga problemas… eh… —le señale para
que me dijera su nombre.
—Blaise Zabini, pero tú me puedes decir “amor”, si
quieres, preciosa —sonrió.
—Muy bien, pero yo solo te llamare Zabini —dije de manera
seria—, ah… se me olvidaba detesto que me llamen muñeca o preciosa, mi nombre
es Cygnus Potter, que no se te olvide, pero creo que para ti solo soy Potter —sonreí
con arrogancia, Zabini me miró serio.
—Eh…, yo soy Theodore Nott, pero me puedes decir Theo —dijo
el chico castaño, él parecía amable.
—Mucho gusto, Theo, tú sí me puedes llamar por mi nombre —le
sonreí sinceramente.
—Cygnus, vaya, tus padres también tienen la costumbre de
ponerle a sus hijos el nombre de una constelación —comentó Theo.
—¿También? —pregunté.
—Sí, también, porque aquí, nuestro príncipe de Slytherin
tiene el nombre de una constelación —dijo palmeando amistosamente la espalda
del rubio que me miraba muy fijamente ayer, ni siquiera me di cuenta de su
presencia—. Él es…
—Soy Draco Malfoy —se presentó, Malfoy, dijo Malfoy, ese
apellido yo lo había escuchado antes, ¿pero dónde?—, ¿y yo como debo llamarte,
por tu apellido o por tu nombre? —preguntó.
Sonreí.
—Eso depende —dije.
—¿Depende? ¿De qué? —preguntó el rubio.
—De que si te ganas mi confianza o no —dije—. Bueno,
luego nos vemos —empecé a caminar hacia la puerta.
—Eso es raro, Potter —dijo Malfoy y yo paré cuando
escuche mi apellido, pero no volteé para mirarlo—, una Potter siendo una…
¿Serpiente?
Sonreí, sí supieras que no soy la única Potter en
Slytherin, en mi época mi hermano Albus Potter también es Slytherin, claro, yo
no soy una Potter realmente, pero llevo ese apellido, y eso lo hace raro
igualmente.
—Ahora, confiésalo de una vez, que eres de Harry Potter,
su hermana no eres, acaso eres su prima —siguió hablando el rubio.
—Que tengamos el mismo apellido no significa que tengamos
que ser necesariamente familia —le contesté aun sin mirarlo, y salí de la sala
común.
