POV Cygnus
—Los dos nos apellidamos Potter —asentí—, así que quiero
saber si tenemos algún parentesco, o sea si somos familia —rayos ahora que le
digo, la misma mentira que le dije a Malfoy o le digo la verdad.
—Eh… tú no eres el único Potter en el mundo —me salí por
la tangente.
—Que yo sepa sí era el único Potter, y además, eso no fue
lo que te pregunté —dijo impaciente.
—Quieres saber si tenemos algún parentesco, pues no… no
tenemos ningún parentesco —en realidad no estaba mintiendo, porque él y yo no
teníamos la misma sangre.
—¿Y por qué no te creo? —gritó, yo salté de susto.
¡Oh, Dios!, papá es muy astuto y no es fácil mentirle,
ahora ¿Qué le digo?, ¿Qué le digo?
—Pues… pues ese es tu problema —yo nunca le había
contestado de esa forma a mi padre, pero es que estaba nerviosa.
—Tú —me señaló—, ocultas algo, Ron tiene razón en decir
que no debemos confiar en ti.
—Piensas que sería capaz de hacerte daño, de hacerles
daño —pregunté dolida.
—No sé si serias capaz o no, yo solo estoy cuidando a mis
amigos y a mí mismo de alguien del cual no sabemos sus intenciones.
—No tienen que estar a la defensiva conmigo, yo nunca les
haría daño, no podría porque ustedes son… —ustedes son mi familia, la que me
protegió y cuido cuando quede sola.
—¿Nosotros somos qué? —preguntó confuso.
—… buenas personas… —que excusa más tonta.
Sonrió con burla y luego movió la cabeza en forma de
negación.
Se acercó a mí y me tomo por los brazos aplastándolos con
fuerza y mirándome a los ojos dijo:
—Cygnus, no si sabrás o no lo que pasó hace algunos meses
aquí, pero te lo voy a decir, aquí hubo una guerra con un mago maligno que
quería tomar las riendas del mundo mágico, pero para hacer eso primero me tenía
que matar a mí, pero gracias a Merlín yo junto a la Orden del Fénix pudimos
acabar con él, pero no pudimos hacer nada para salvar vidas inocentes, así que
no puedo confiar así de fácil en las personas y tú con tus excusas tontas, lo
único que hace que piense es que tal vez tú no eres una persona de fiar y no
solo yo, eso mismo cree Ron, porque qué casualidad que hayas aparecido de un
día para otro, ¿no? ¿Eso no te parecería raro a ti también? —yo no trataba de
soltarme de su agarre, solo lo sentía mi respiración muy agitada a la vez que
lo veía, pero cada vez se me hacía más borroso su rostro, entonces entendí que
estaba llorando cuando sentí el sabor de mis lágrimas saladas caer en mi boca.
—Suéltame —le susurré, ya me quería ir, ya no quería
estar ahí—. Suéltame —repetí, pero él no me hacía caso—, me estás haciendo
daño.
POV Harry
Cuando la vi llorar, entendí que había sido muy duro con
ella, tal vez sus intenciones no eran malas, pero sabía que ocultaba algo, pero
¿qué?
—Suéltame —la escuche susurrar.
Veía que cada vez caían más lágrimas de sus hermosos ojos
grises y eso me lleno de tristeza, no sabía explicar bien lo que sentía en ese
momento, pero lo que si sabía es que no me gustaba verla llorar y menos por mi
culpa, la había asustado. Tenía ganas de protegerla, abrazarla y decirle ‘todo está
bien’.
—Suéltame —repitió—, me estás haciendo daño —volvió a
susurrar.
Yo relaje mi rostro y lentamente fui soltándola de mi
agarre. Puse mis manos en su rostro y con mis pulgares sequé sus lágrimas, sus
ojos estaban rojos, se veían tristes.
—Lo siento —le dije y bese su frente.
Ella me abrazó y dijo:
—Yo no quiero mentirte, nunca lo he hecho.
—¿Cómo que nunca lo has hecho? Hablas como si ya nos
hubiéramos conocido desde antes —susurré aun abrazándola.
Deshicimos el abrazo.
—Si te lo digo creerías que estoy loca, aunque el
profesor Dumbledore si me creyó —susurró esta última frase.
—No sé qué tiene que ver Dumbledore en todo esto, pero yo
no creería que estés loca, vamos, porque no intentas decirme la verdad.
Puso su mano derecha en mi rostro, me acarició y sonrió.
Su tacto era suave y me hacía sentir cosas que nunca había sentido, pero no es
como que me hubiera enamorado de ella, no, por supuesto que no, yo estoy muy
enamorado de Ginny y no la cambiaría por ninguna otra chica, no, no era esa
clase de sentimiento, era más como si fuera mi hermana o hasta mi hija.
—¿Qué pasaría si te dijera que tú y yo ya nos conocemos y
muy bien? —dijo todavía acariciando mi rostro.
—¿Qué quieres decir con eso? —pregunté confuso.
—No pienses mal —dijo a la vez que quitaba su mano de mi
rostro—, a lo que me refiero es que si te dijera que vengo del futuro me
creerías —la miré perplejo, no es que lo creyera imposible, pero ¿cómo hizo
para venir a esta época?
—Vamos a suponer que te creo que vienes del futuro,
entonces mi pregunta es: ¿Cómo hiciste para venir al pasado?
—Mira, Harry, ya lo decidí te voy a contar la verdad de
todo esto, pero en este momento no, necesito poner en orden mis pensamientos —dijo
con calma.
—Entonces cuando me dirás la verdad —pregunté.
—Qué te parece hoy día después de la cena en el mismo
lugar donde tú y Ron me encontraron —sugirió.
—En el Bosque Prohibido.
—Sí, y no creas que es una trampa, pero si no estás
seguro de lo que te digo podemos hacer el juramento inquebrantable.
—No, no es necesario, confió en ti —le dije.
Me sonrió, pero esa sonrisa se me era tan familiar.
—Me tengo que ir a mi sala común, luego nos vemos —dijo,
y empezó a caminar con elegancia.
Yo también me dirigí a mi sala común, pero me di cuenta
que ya era hora del almuerzo así que cambie de rumbo, y me fui al Gran Comedor.
—¿Dónde estabas? ¿Por qué no entraste a clases? Te busque
en la sala común y no estabas —apenas me senté Ron me bombardeo con preguntas.
—Estabas hablando con Cygnus, ¿verdad? —dijo Hermione, yo
asentí.
—Te confirmó si tienen algún parentesco —dijo Ginny.
—Me dijo que yo no era el único Potter del mundo.
—¿Y tú le creíste? —preguntó Ron.
Me encogí de hombros, para no decir nada más.
—No confíes en ella, Harry —Ron volvió a insistir con lo
mismo.
—Pues yo creo que sí la trataras no te caería mal, hasta
amigos podrían llegar a ser —le sugirió Ginny a Ron.
Ron bufó y siguió comiendo.
—Harry ya te diste cuenta de que Cygnus no está en su
mesa —dijo Hermione, miré a la mesa de las serpientes y era cierto no estaba,
solo estaban Malfoy y su grupo de amigos.
POV Cygnus
Después de la conversación que tuve con mi padre, me
dirigí a mi sala común, la sala estaba casi vacía, solo había algunos chicos de
primero y segundo año, así que me senté en el sofá que estaba junto a la chimenea
a pensar, pensar en vida, en cómo le diría la verdad a mi padre. Estuve tanto
rato sentada que hasta se me paso la hora del almuerzo, bueno, tampoco tenía
apetito, estaba tan nerviosa que hasta el apetito se me había quitado.
Sentí pasos cerca de mí, pero yo no me gire a ver de
quien se trataba.
—¿Qué haces aquí? —esa era otra vez la voz de Parkinson, ¿acaso
nunca se cansaba de molestar?
—Está también es mi sala común —contesté.
—Me refiero a ¿por qué no entraste a la siguiente clase? —preguntó,
yo la miré confundida.
—Tenía cosas que hacer —respondí desconfiada por su
interés.
—Y esas cosas te hicieron perder tanto tiempo como para
no entrar a clase y no ir a almorzar —esa voz de superioridad la reconocería en
cualquier parte, y eso que recién hoy en la mañana la había escuchado, esa era
la voz de Malfoy, me giré y él estaba detrás de mí.
—Y no me digan que estaban preocupados por mí —sonreí—, y
sobre todo tú, ¿verdad, Parkinson?, oh, ya sé estabas muy preocupada porque
tenías ganas de molestar a alguien, ¿verdad?, y como yo no estaba entonces te
preocupaste, pero ¿sabes qué?, ahora no estoy de humor como para soportarte,
así que adiós, me voy a la biblioteca —dije y empecé a caminar hacia la puerta.
—No, espera —dijo Parkinson—, lo siento, ¿está bien? —parecía
que le costaba mucho decir esas palabras.
—¿Perdón? ¿Qué dijiste? ¿Acaso te estás disculpando? —le
pregunté incrédula.
—Sí, lamento mi comportamiento de hoy, pero es que estaba
muy enojada de que Dumbledore te pusiera en mi habitación, así que me quise
desquitar —dijo.
—Te estás disculpando en serio —no podía creer lo que
escuchaba.
—Sí, y no me hagas volver a repetirlo —dijo.
—Está bien, acepto tus disculpas. Que haya paz —le dije
estirando mi mano.
—Que haya paz —repitió a la vez que me estrechaba la
mano, yo sonreí.
—Bueno, ahora sí me voy a la biblioteca, adiós Parkinson,
Malfoy —dije.
—Espera —dijo Malfoy tomándome de la mano.
—¿Qué? —le pregunté.
—¿Por qué tienes los ojos rojos?, estuviste llorando,
¿verdad? —afirmó.
—No, por supuesto que no —le mentí.
—No te creo —dijo Malfoy.
—Pues esa es la verdad —dije y salí de la sala común lo
más rápido que pude.
Ya en la biblioteca, me senté en la mesa con un montón de
libros que había cogido de las estanterías y los cuales pensaba leer, eso me
relajaba.
—Hola, Cygnus —dijo una voz, levanté la vista del libro y
vi que era Hermione, ni siquiera la había sentido venir.
—Ah, hola, Hermione —contesté, con nerviosismo.
—Vaya, son muchos libros los que piensas leer —comentó.
—No son muchos, además me encanta leer y aprender por
medio de ellos.
—A mí también me encanta leer, creo que tenemos algo en
común, por eso siempre me la paso en la biblioteca —observó.
—Sí siempre paras en la biblioteca, cuando pasas tiempo
con tus amigos, ¿y qué hay de tu vida social? —pregunté.
—Sí tengo vida social, los fines de semana salgo con mis
amigos, Harry, Ron, Ginny y Luna, a ellas dos todavía no las conoces, pero te
aseguro que te caerán muy bien —claro, que me caerán bien, Ginny es mi madre
adoptiva y Luna es mi tía—, pero…
—¿Pero? —pregunté—, ah, ya sé, ellos son pareja y tú te
sientes mal porque piensas que molestas, que no encajas entre esas dos parejas,
¿verdad? —dije.
—Sí, adivinaste, la mayoría del tiempo que paro con ellos
me siento así incomoda —dijo, y soltó un suspiro.
—¿Y tú, no sales con nadie? —pregunté y al instante ella
se sonrojo.
—Eh… no —respondió, pero dudó al responder. Eso me hizo
darme cuenta de que había alguien especial.
—¿En serio, no sales con nadie?, vamos, yo no diré nada a
nadie lo que me digas, lo prometo —le prometí, y era raro preguntarle a tu
propia madre si estaba saliendo con alguien.
Sonreí para infundirle confianza.
—En realidad, sí, si estoy saliendo con alguien desde
hace unos meses, pero es una relación en secreto, nadie lo sabe, ni siquiera
mis amigos —hablo despacio como queriendo que nadie la escuche.
Acaso con ese hombre con quien sale mi madre podría ser
mi padre biológico, porque sí es así tengo que averiguarlo.
—¿Y por qué no se los has dicho a tus amigos? ¿Acaso es
alguien que no les agrada a ellos? ¿O tal vez tiene problemas con tus amigos? —pregunté
muy curiosa.
—Es complicado, ellos no lo aceptarían porque… porque
antes éramos “enemigos” —susurró esta última palabra.
—¿También era enemigo tuyo? —le pregunté.
—Se podría decir que sí —contestó.
—¿Por qué?
—Porque yo soy una hija de muggles y él es un sangre pura
—dijo.
—¿Y cómo así terminaron juntos? —volví a preguntarle,
espero que no crea que soy una chismosa, yo lo único que quería era saber más
de ella.
Tardo unos minutos en responder, pero al final lo hizo.
—Ya habían pasado como unos tres meses de la guerra y yo
fui al Callejón Diagon a comprar unos libros y cuando iba a tomar un libro de
la estantería una mano tomo el libro a la misma vez que yo, volteé para mirar
quien era el que había tomado el mismo libro que yo, y me lleve una sorpresa al
darme cuenta de quién era, creía que me iba a insultar, pero no lo hizo, es más
se disculpó por todo los años de insultos y peleas absurdas, y como yo no soy
rencorosa acepte sus disculpas, luego él me invito a tomar un café y yo acepte
porque todavía estaba aturdida por la forma tan amable de comportarse conmigo, y
así empezaron las notas que nos enviábamos, luego empezaron las salidas como
amigos, y esas salidas cada vez se hacían más seguidas, hasta que un día me
invitó a un día de campo, ese día fue maravilloso porque él se me declaro, y
obvio que yo acepte porque estaba y estoy muy enamorada de él, ese día nos
besamos por primera vez —contó con voz soñadora, tenía en los ojos un brillo
especial y estaba un poco sonrojada, en verdad se le notaba muy enamorada.
—¿Y a qué casa pertenece?
—A Slytherin —tuve que acercarme para poder escuchar
porque lo dijo en un susurró.
—¿En serio? —pregunté y ella asintió—, entonces tu novio,
pertenece a mi casa —le susurré.
—Sí —dijo.
—¿Quién es? —pregunté, estaba desesperada porque podría
conocer a mi verdadero padre, podría saber quién es, o tal vez me llevara una
gran decepción al descubrir que ese chico no es mi verdadero padre.
—Lo siento, pero no te lo puedo decir, decidimos mantener
nuestra relación en secreto.
Suspiré, tendría que esperar el momento en que confiara
un poco más en mí y me lo dijera.
—Está bien, no te preocupes —le sonreí y ella también me
sonrió.
—Que tarde es —dijo Hermione, mirando su reloj de pulsera—,
ya es hora de cenar —vaya, como se había pasado las horas, es que platicar con
mi madre era tan entretenido que perdía la noción del tiempo.
—Sí, creo que se nos hizo un poco tarde —dije.
Ella empezó a caminar y al ver que no la seguía dijo:
—Vamos, ¿a qué esperas?, a cenar, mira que no has
almorzado y no es bueno saltarse las comidas.
¿Cómo sabía que no había almorzado?
—Y no me vayas a mentir diciéndome que si has almorzado
porque no es cierto, no te vi en el Gran Comedor —dijo en forma de regaño.
Sonreí.
—Sí, tienes razón no almorcé porque no tenía hambre —ella
me miró seria y negó con la cabeza—, pero creo que me volvió el apetito, así
que vamos —le dije a la vez que la tomaba del brazo y nos dirigíamos al Gran
Comedor.
Cuando entramos al Gran Comedor así tomadas del brazo,
todos nos quedaron mirando, pero ignoramos esas miradas, luego Hermione se fue
a su mesa y yo a la mía.
—¿Desde cuándo Granger y tú son tan amigas? —preguntó
Zabini, con burla.
Eso me hizo hervir la sangre.
—Y a ti que te importa si Hermione y yo somos amigas o no
—le contesté enojada, ese idiota sí que tenía la virtud de ponerme de mal
humor.
—Tranquila, muñeca —sonrió con burla y yo apreté más el
tenedor que tenía en la mano—, no te enojes.
—YA TE HABÍA DICHO QUE DETESTO QUE ME LLAMES ‘MUÑECA’,
PORQUE NO ENTIENDES O ES QUE APARTE DE ESTÚPIDO TAMBIÉN ERES TONTO —le grité
fuera de control, todos se quedaron en silencio y me miraban, hasta la mesa de
los profesores dejaron de comer para mirarme.
—Cygnus —dijo Theo—, tranquila, no le hagas caso, él solo
quiere molestarte —puso su mano sobre la mía y la apretó ligeramente, yo
asentí.
—No vuelvas a gritarme en frente de todos, Potter —dijo
Zabini enojado.
—Entonces, no te metas con ella, Blaise —dijo Malfoy,
volteé a mirarlo y me sonrió ligeramente, esa era la segunda vez en el día que
me defendía¾, como vez, Blaise; Potter tiene carácter y podría ser
peligrosa.
—Qué te pasa, Draco, porque la defiendes. Ah, ya sé tú
juego, te quieres hacer su defensor para que sea más fácil llevártela a la cama,
¿verdad? —dijo Zabini.
Malfoy frunció el ceño.
—¿Qué dijiste, idiota? —dijo Malfoy arrastrando las
palabras, parecía que sus ojos grises se oscurecieron.
—Lo que oíste, amigo, es que tú a todas las quieres para
ti, ¿no?, pero esta vez no será así porque ella primero estará conmigo —dijo.
Yo no me aguate más, estaba indignada, así que me paré y
me acerque a él y le di dos bofetadas.
—Yo no soy un objeto para que hables de esa forma de mí,
respétame, idiota, o es que nadie te enseño a respetar a una mujer, porque si
no es así, yo te voy a enseñar a respetar a las mujeres así sea a puntas de
golpes —le dije y sentía que empezaba a llorar de la rabia.
Zabini me quedo mirando, pero no dijo nada más, todos
estaban en silencio mirando la desastrosa escena, dirigí mi mirada a Parkinson
que sonreía ligeramente, Theo estaba sorprendido y Malfoy estaba serio, yo
limpie mis lágrimas con mis manos y salí del Gran Comedor con la cabeza en
alto.
Luego que salí del Gran Comedor, camine lentamente hasta
llegar al Bosque Prohibido a esperar a papá, todo el camino estuve llorando de
cólera, nunca nadie había hablado así de mí, nadie me había humillado de esa
forma y todavía delante de todos.
¡Ya basta, Cygnus! Deja de llorar, no vale la pena que
derrames una sola lágrima más por ese idiota de Zabini. Volví a secar a mis
lágrimas con mis manos y me senté cerca al lago.
Pasaron como media hora hasta que escuche que me
llamaron:
—Cygnus.
Volteé y vi que era mi padre, me levanté de golpe y corrí
a abrazarlo, las lágrimas volvieron a caer por mis mejillas.
—¿Qué fue lo que paso hace un rato en el Gran Comedor con
Zabini? —preguntó mi padre y parecía enojado.
Yo no contesté, solo seguí abrazándolo y él me pegaba más
a su cuerpo, me sentía tan protegida estando en sus brazos.
—¿Qué está pasando aquí? —gritó alguien detrás de nosotros,
nos separamos al instante cuando oímos esa voz.
Era el tío Ron.
—Ron —dijo papá.
—¿Pregunte qué está pasando? ¿Por qué estaban abrazados?
¿Acaso estás engañando a mi hermana, Harry? —mi tío Ron hablaba muy enojado.

