POV Pansy
Esa Potter me había dejado en ridículo, encima de que
ahora tenía que compartir mi habitación con ella, también tenía que soportar
que todos los idiotas de mis amigos se quedaran embobados con ella, eso no me
gusta nada, Potter no puede ser más popular que yo, yo que soy la princesa de
Slytherin.
Pero me dejo confundida cuando la escuche en la forma que
me contesto y no solo a mí sino también a Blaise, ella hablaba de la misma
forma en que Draco les habla a las personas que no le agradan, con altanería,
arrogancia, superioridad, claro, que Draco ahora ha cambiado su forma de ser
(Bueno, después de la guerra creo que todos hemos cambiado), pero me hizo
recordar al antiguo Draco.
Cuando Theo se presentó, ella cambio de inmediato su tono
de voz y fue amable con él, hasta le sonrió, pero verla sonreír me dejo
confundida, esa sonrisa se me era tan familiar, parecía la sonrisa de Dr…
—Soy Draco Malfoy —escuché que se presentó mi amigo,
sacándome de mis pensamientos—, ¿y yo como debo llamarte, por tu apellido o por
tu nombre? —preguntó con un poco de burla.
Potter volvió a sonreír y le contestó de la misma manera
con la que Draco le había hablado.
—Eso depende —dijo.
—¿Depende? ¿De qué? —preguntó mi amigo.
Pero ya no preste más atención a su conversación porque
me quede petrificada mirándolos a ellos dos, no podía dar crédito a lo que
estaban viendo mis ojos, sus gestos, su manera de hablar, la manera en mover
las manos, su sonrisa, eran tan parecidos los dos, eso y sin contar que los dos
eran rubios platinados y sus ojos eran grises, la única diferencia es que ella
tiene el cabello un poco rizado y Draco lo tiene lacio, bueno, y también que
ella no es tan pálida como Draco, Potter tiene los pómulos con un lindo color
sonrosado —¿Acaso dije la palabra lindo para referirme a Potter?, creo que
estoy confundida, es por eso que lo dije— y por supuesto ella tiene las facciones
más finas que la de mi amigo. ¡Merlín! ¿Qué me pasa?, ¿acaso me estaré
volviendo loca?, no, no, no, yo no me estoy volviendo loca, son solo
imaginaciones mías, claro, eso es, son imaginaciones, tal vez se debe a la
rabia de saber de qué tenía que compartir mi habitación con ella.
Desperté de mi aturdimiento cuando escuche a Potter
decir:
—Que tengamos el mismo apellido no significa que tengamos
que ser necesariamente familia.
Luego empezó a caminar con elegancia hacia la salida de
la sala común, y ese porte me hacía recordar tanto a Cissy, la madre de Draco,
¡Oh, basta, Pansy! ¡Basta, ya! —me regañé a mí misma— todo son imaginaciones
mías, ella y Draco no son familia, en todo caso del único que tendría que ser
familia seria del novio de la pelirroja Weasley.
—Hey, Pansy, vamos a desayunar —dijo Blaise.
—Sí, vamos —contesté, empezando a caminar.
—¿Y todavía siguen enojados por la forma en que les
contesto, Cygnus? —nos preguntó Theo a Blaise y a mí.
—Lo que diga o deje de decir esa Potter a mí me da igual —contesté,
tratando de fingir indiferencia.
—Así, pues a mí no me lo parece —dijo Theo y Draco sonrió
por lo que dijo.
—Pues a mí esa chica me gusta y no voy a descansar hasta
tenerla en mi cama —sonrió Blaise—, ella se piensa que por hablarme así yo me
voy a alejar de ella, pues si lo pensó está muy equivocada, me excita más
cuando se ponen difíciles —dijo Blaise con voz pervertida.
Draco miró serio a Blaise.
—No vayas a jugar con ella, Blaise, parece ser una buena
chica —la defendió Theo.
—Amigo mío, ya sé que a ti también te gusta la rubita Potter,
pero si quieres estar con ella, primero tendrás que esperar tu turno, o sea
después de mí, claro —dijo Blaise, Theo solo negó con la cabeza.
—Ya, Blaise, creo que con quien Potter terminará estando
será con Draco, ¿acaso no viste como lo miraba? —Draco sonrió con arrogancia.
Le mentí a Blaise, es que me daba asco ver como solo
quería acostarse con ella y después dejarla y no es que la defendiera, pero es
que ella es mujer igual que yo y detesto que los hombres se aprovechen de las
mujeres.
—Bueno, vamos a desayunar, ya es poco tarde —dijo Theo.
Luego todos nos dirigimos al Gran Comedor.
POV Cygnus
Ya estaba en el Gran Comedor desayunando, pero aún estaba
un poco enojada con ese chico Zabini, que se cree, acaso creía que por decir
muñeca y preciosa yo iba a caer a sus pies, pues no, una Potter no acepta los
coqueteos de personas que recién conoce, además en mi época ellos tienen la
edad de mis padres.
Al rato llegaron Parkinson, Zabini, Theo —él me había caído
mejor—, y Draco Malfoy, no sé porque, pero sentía algo raro cuando estaba cerca
de él, y no sabía en donde había escuchado su apellido antes, pero bueno, eso
luego lo averiguaría.
Miré a la mesa de los leones y me di cuenta que Hermione,
mi madre bilógica y Ginny, mi madre adoptiva, estaban desayunando, pero estaban
solas, donde estarían mi padre y mi tío Ron. Ah, cierto —sonreí al acordarme
que mi padre me dijo que él y mi tío Ron eran muy dormilones y siempre llegaban
tarde a desayunar en su época escolar— luego los vi llegar apurados y sentarse
a desayunar lo más rápido que podían, vi a papá y tenía la corbata mal anudada
y su cabello estaba más alborotado que de costumbre, y al tío Ron también
estaba un poco desarreglado y comía como lo recordaba en el futuro, en verdad
comía como si no existiera un mañana.
Mis mamás lo miraron y negaron con la cabeza como
diciendo ‘nunca cambiaran’.
No pude evitarlo y reí y mi risa hizo que los cuatro
chicos con los que estuve hablando en la sala común me miraran confundidos por
no saber cuál era el motivo de mi risa.
—Dicen que la que sola se ríe de sus maldades se acuerda —dijo
Zabini, yo ignore su comentario y como ya había acabado de desayunar me levante
de la mesa y me encamine a mi primera clase, era pociones con el profesor
Snape.
Fui la primera en llegar al salón, así que me dedique a
leer mi libro de pociones, al rato siento que alguien más entra al salón, así
que levante la mirada y vi que era mi madre, era Hermione, le sonreí y ella
también me sonrió.
Se acercó a mí.
—Hola, soy Hermione Granger —se presentó y estiro su mano
para que la estrechara.
Yo estaba mirándola atentamente todos sus rasgos de su
rostro, era muy hermosa, en verdad las fotos que mi padre me dio de ella no le
hacían justicia, era muy hermosa con esos pómulos sonrosados y sus ojos color
miel, nariz perfilada y labios delgados y rojos, y su cabello castaño claro
rizado, la estaba viendo de carne y hueso y sobre todo con vida, era muy
distinto que verla solo con fotos, ya no tenía que imaginar cómo sería su tono
de voz porque ahora lo estaba escuchando y era tan dulce, quería abrazarla,
besarla y llamarla mamá me hiciste mucha falta, te quiero. Y no es que no
quiera o que sea una ingrata o una malagradecida con mamá Ginny, pero es que
tener a tu verdadera madre es distinto.
Tenía unas ganas tremendas de llorar, pero me contuve.
—Ho-hola —tartamudeé al hablar, así que me aclare la voz—,
soy Cygnus Potter —le estreche su mano, era tan suave y delicada.
Me soltó la mano y volvió a sonreír.
—Eres puntual —me dijo.
—Sí, nunca me ha gustado llegar tarde a ninguna clase —contesté
aun mirándola.
—Vaya, parece que tenemos algo en común, a mí también me
gusta llegar temprano a clases.
Le sonreí.
—Creí que estarías en sexto año, pareces más chica, nunca
creí que estarías en el mismo curso que yo —dijo.
—Ah, es que a mí me llego la carta a los 10 años, por eso
estoy adelantada —contesté.
Eso pareció sorprenderla, pero no hizo comentario alguno
al respecto.
—¿Y de que colegio vienes? —me preguntó.
—De Francia, estuve estudiando en Beauxbatons, pero
convencí a mis padres para que me dejaran estudiar en Hogwarts —le tuve que
mentir porque eso ya se lo había dicho a mi padre y a mi tío, así que no podía
decir algo distinto a lo que le había dicho a ellos.
—Así, entonces de seguro debes de conocer a Fleur y
Gabrielle Delacour —dijo.
Yo me puse muy nerviosa, que le iba a contestar.
—Eh… sí, claro, pero yo no me hablaba mucho con ellas,
porque… porque yo tenía otro grupo de amigas —volví a mentirle.
—Puede ser, pero lo que me parece raro es que Fleur no
nos haya dicho que Beauxbatons había una chica que se apellidaba igual que
Harry —se quedó pensativa y mirándome fijamente, parecía que sabía que le
estaba mintiendo.
—Eso seguro se debe a que… a que a mí… me llaman más…
mejor dicho a mí conocían mejor por mi segundo apellido.
—¿Y cuál es tu segundo apellido? —preguntó curiosa.
¡Merlín, ayúdame!
—Parker —fue el único apellido que me llego a la mente.
Vi que abrió la boca a seguir hablando, pero no dijo nada
más en cuanto vimos entrar a los demás chicos al salón, luego mi padre y a mi
tío.
—Hermione, ven —la llamó mi tío Ron.
—Oh, lo siento, Ron me llama —asentí—, luego seguimos
platicando —dijo y se fue con ellos.
—Vamos, pasen ya, o que están esperando una invitación —escuche
la voz aburrida del profesor Snape.
Yo seguí concentrada en mi libro, que ni siquiera levante
la mirada en cuanto sentí pasos cerca de mí.
—¿Y tú que hace aquí? —esa era la voz de Parkinson.
—Que más podría hacer aquí, estudiar como todos, ¿no?, a
menos que tu vengas a hacer otra cosa —le contesté aun sin levantar la vista
del libro.
—Me refiero a que haces en este curso, porque no te vas a
tu salón —dijo ahora enojada.
Levante la mirada.
—Este es mi salón y mi curso.
—En serio, pero no pareces que seas del último curso, ¿cuántos
años tienes? —preguntó Theo.
—16 años —le contesté.
—Entonces deberías estar en sexto, no en séptimo —volvió
a hablar Parkinson.
Maldición, porque no me podía dejar en paz, ya me estaba
cansando de tener que dar explicaciones.
Respiré profundo y contesté de forma calmada.
—Estoy adelantada porque a mí me llego la carta cuando
cumplí los 10 años.
—A nadie le llega la carta a los 10 años —dijo Zabini.
—Pues a mí sí —le dije un poco desesperada.
—Tomen asiento que la clase va a comenzar —dijo Snape.
Snape se quedó callado durante unos minutos mirando a
cada uno de nosotros, pero cuando poso su vista sobre mí, me miró más de lo
necesario.
—Bueno, ya que han tenido más de 7 meses de vacaciones,
espero que hayan ocupado su tiempo en estudiar o por lo menos en leer sus
libros —hablo Snape, volvió su vista al frente—, ahora veré sí reconocen los
nombres de las pociones —señaló los frasquitos con pociones sobre su mesa— y
cuál es su función. ¿Quién me puede decir cuál es nombre de esta poción? —cogió
un pequeño frasquito con un líquido color amarillo.
Apenas termino de hablar, levante la mano.
—Sí, señorita… Potter —dijo con tono aburrido.
—Es Esencia de Murtlap, algunos de sus ingredientes son
Tensa y encurtidos de tentáculos de Murtlap y sirve para aliviar y sanar
dolorosas heridas. El primero de la derecha que esta sobre la mesa es la Poción
de los Ojos Abiertos o poción de Despertares, sus ingredientes son colmillos de
serpiente, acónito, aguijones secos de Billywig e ingrediente estándar, su
efecto es que impide que duermas, te hace revivir si has estado drogado o has
recibido un golpe y también actúa como antídoto para el Filtro de los muertos
en vida. La opción que le sigue es Zumo de Mandrágora y para hacer esta poción
se necesita mandrágoras maduras, la cual está confeccionado por usted profesor,
la poción es un antídoto para revivir a aquellos que han sido petrificados, y
la poción que le sigue esa de color anaranjado es Poción Oculus, algunos de sus
ingredientes son ajenjo, mandrágora cocida, agua cristalizada, polvo de cuerno
de unicornio, su función hace devolver la vista al que la beba y contrarresta
la maldición conjuntivitis…
—Bien, señorita Potter, no es necesario que dé una reseña
de todas las pociones que tenga sobre la mesa, pero por lo menos alguien si
estudio —lo miré seria y Snape medio sonrió, pero le salió una mueca—, 50
puntos para Slytherin. Ahora júntense en parejas y preparen la poción Visionis —ordenó—,
vamos, no me miren y pónganse a trabajar.
—Uy, qué emoción ahora gracias a Potter, Slytherin
también ya tiene su sabelotodo, igual que los leones tienen a Granger —Pansy
rió de su estúpida broma, y yo le dediqué una mirada asesina y ella paro de
reír.
—Eh… Cygnus quieres ser mi pareja —me preguntó Theo.
—Sí, claro —le contesté.
Vi que mi mamá y el profesor Longbottom —bueno, en mi
época Neville es profesor de Herbología— haciendo pareja y a mi papá y al tío
Ron haciendo pareja, también vi que Parkinson y Malfoy hacían pareja y a Zabini
lo vi con una chica castaña de nuestra casa, la verdad no sé su nombre.
Hacer pareja con Theo es la mejor propuesta que acepte
porque se ve que es responsable y sabe lo que hace, no está adivinado que
ingrediente poner, sí la verdad hacemos buena pareja —de estudios, nada más—
fuimos los primeros en acabar, le pusimos nuestros nombres a la poción y Theo
se la entregó al profesor Snape. Los siguientes en acabar fueron mi madre y el
profesor Longbottom. Después de que mi madre le entrego su poción al profesor,
por un lado de mi mamá paso Malfoy y pude darme cuenta de que sus miradas se
encontraron porque vi que mi mamá se sonrojo un poco —que raro fue eso— luego
Malfoy le entrego la poción a Snape.
—Les queda solo cinco minutos para que me entreguen su
poción —dijo Snape a los que les faltaba entregar su trabajo.
Malfoy regreso y se volvió a sentar junto a Parkinson.
—Vaya, Theo buena elección en hacer pareja con la
sabelotodo de nuestra casa —escuche a Parkinson hablar con sarcasmo.
Yo volteé para mirarla y encararla, ya me tenía harta.
—¿Cuál es tu problema? —le espeté enojada.
—¿Qué?, te molesta que te diga lo que eres, reconócelo
eres una sabelotodo insufrible igual que Granger, no me digas que le quieres
quitar su puesto —se rió en mi cara.
Me hervía la sangre de cólera, la tome de la muñeca y se
la aplaste con fuerza.
—Acaso no te han enseñado que no se debe hablar mal de
las personas que no están presentes, además te pregunté cuál es tu problema
conmigo, así que no tienes que meter a Hermione en esto —le dije.
—¡Suéltame! —me exigió.
—Y si no lo hago, ¿qué? —dije, podía sentir las miradas
de Theo y de Malfoy en nosotras.
—¡Suéltame! —repitió.
La solté.
—No te vuelvas a meter conmigo, Parkinson, como enemiga
puedo ser realmente cruel —le advertí.
—¿Acaso me estás amenazando?, porque si es así…
—Ya basta, Pansy —la interrumpió Malfoy—, tú empezaste a
molestarla y si no quieres que te amenacen entonces comportante, no te das
cuenta que tú eres mayor que ella y estás haciendo el ridículo al comportarte
como una niña —le sonreí con burla, creo que Malfoy se está ganado mi
confianza, no es como el idiota de Zabini.
—Pero, Draco… —se quejó Parkinson.
—La clase termino, todos dejen sus pociones sobre mi mesa
y salgan —dijo Snape.
—Bueno, me voy, luego nos vemos, Theo —le dije y antes de
salir del salón le sonreí a Malfoy.
—Cygnus —escuché que me llamaban así que paré y cuando
volteé no había nadie detrás de mí.
—Cygnus —volvió a llamarme la voz, y luego vi a mi padre
corriendo para alcanzarme.
—Sí, p… digo Harry —le contesté cuando se acercó a mí.
—Necesito hablar contigo —dijo un poco agitado por haber
corrido.
—Dime —le dije.
—Aquí no —dijo—. Ven, vamos al campo de quidditch —empezamos
a caminar.
Cuando ya estábamos a solas, papá hablo.
—Voy hacer directo contigo, Cygnus —dijo y su tono de voz
era serio, yo ya sabía lo que me iba a preguntar.
—De acuerdo —contesté.
—Los dos nos apellidamos Potter —asentí—, así que quiero
saber si tenemos algún parentesco, o sea si somos familia —rayos, ahora que le
digo, la misma mentira que le dije a Malfoy o le digo la verdad.
—Eh…


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