sábado, 2 de enero de 2016

Averiguando cosas de mi madre


POV Cygnus
—Los dos nos apellidamos Potter —asentí—, así que quiero saber si tenemos algún parentesco, o sea si somos familia —rayos ahora que le digo, la misma mentira que le dije a Malfoy o le digo la verdad.
—Eh… tú no eres el único Potter en el mundo —me salí por la tangente.
—Que yo sepa sí era el único Potter, y además, eso no fue lo que te pregunté —dijo impaciente.
—Quieres saber si tenemos algún parentesco, pues no… no tenemos ningún parentesco —en realidad no estaba mintiendo, porque él y yo no teníamos la misma sangre.
—¿Y por qué no te creo? —gritó, yo salté de susto.
¡Oh, Dios!, papá es muy astuto y no es fácil mentirle, ahora ¿Qué le digo?, ¿Qué le digo?
—Pues… pues ese es tu problema —yo nunca le había contestado de esa forma a mi padre, pero es que estaba nerviosa.
—Tú —me señaló—, ocultas algo, Ron tiene razón en decir que no debemos confiar en ti.
—Piensas que sería capaz de hacerte daño, de hacerles daño —pregunté dolida.
—No sé si serias capaz o no, yo solo estoy cuidando a mis amigos y a mí mismo de alguien del cual no sabemos sus intenciones.
—No tienen que estar a la defensiva conmigo, yo nunca les haría daño, no podría porque ustedes son… —ustedes son mi familia, la que me protegió y cuido cuando quede sola.
—¿Nosotros somos qué? —preguntó confuso.
—… buenas personas… —que excusa más tonta.
Sonrió con burla y luego movió la cabeza en forma de negación.
Se acercó a mí y me tomo por los brazos aplastándolos con fuerza y mirándome a los ojos dijo:
—Cygnus, no si sabrás o no lo que pasó hace algunos meses aquí, pero te lo voy a decir, aquí hubo una guerra con un mago maligno que quería tomar las riendas del mundo mágico, pero para hacer eso primero me tenía que matar a mí, pero gracias a Merlín yo junto a la Orden del Fénix pudimos acabar con él, pero no pudimos hacer nada para salvar vidas inocentes, así que no puedo confiar así de fácil en las personas y tú con tus excusas tontas, lo único que hace que piense es que tal vez tú no eres una persona de fiar y no solo yo, eso mismo cree Ron, porque qué casualidad que hayas aparecido de un día para otro, ¿no? ¿Eso no te parecería raro a ti también? —yo no trataba de soltarme de su agarre, solo lo sentía mi respiración muy agitada a la vez que lo veía, pero cada vez se me hacía más borroso su rostro, entonces entendí que estaba llorando cuando sentí el sabor de mis lágrimas saladas caer en mi boca.
—Suéltame —le susurré, ya me quería ir, ya no quería estar ahí—. Suéltame —repetí, pero él no me hacía caso—, me estás haciendo daño.

POV Harry
Cuando la vi llorar, entendí que había sido muy duro con ella, tal vez sus intenciones no eran malas, pero sabía que ocultaba algo, pero ¿qué?
—Suéltame —la escuche susurrar.
Veía que cada vez caían más lágrimas de sus hermosos ojos grises y eso me lleno de tristeza, no sabía explicar bien lo que sentía en ese momento, pero lo que si sabía es que no me gustaba verla llorar y menos por mi culpa, la había asustado. Tenía ganas de protegerla, abrazarla y decirle ‘todo está bien’.
—Suéltame —repitió—, me estás haciendo daño —volvió a susurrar.
Yo relaje mi rostro y lentamente fui soltándola de mi agarre. Puse mis manos en su rostro y con mis pulgares sequé sus lágrimas, sus ojos estaban rojos, se veían tristes.
—Lo siento —le dije y bese su frente.
Ella me abrazó y dijo:
—Yo no quiero mentirte, nunca lo he hecho.
—¿Cómo que nunca lo has hecho? Hablas como si ya nos hubiéramos conocido desde antes —susurré aun abrazándola.
Deshicimos el abrazo.
—Si te lo digo creerías que estoy loca, aunque el profesor Dumbledore si me creyó —susurró esta última frase.
—No sé qué tiene que ver Dumbledore en todo esto, pero yo no creería que estés loca, vamos, porque no intentas decirme la verdad.
Puso su mano derecha en mi rostro, me acarició y sonrió. Su tacto era suave y me hacía sentir cosas que nunca había sentido, pero no es como que me hubiera enamorado de ella, no, por supuesto que no, yo estoy muy enamorado de Ginny y no la cambiaría por ninguna otra chica, no, no era esa clase de sentimiento, era más como si fuera mi hermana o hasta mi hija.
—¿Qué pasaría si te dijera que tú y yo ya nos conocemos y muy bien? —dijo todavía acariciando mi rostro.
—¿Qué quieres decir con eso? —pregunté confuso.
—No pienses mal —dijo a la vez que quitaba su mano de mi rostro—, a lo que me refiero es que si te dijera que vengo del futuro me creerías —la miré perplejo, no es que lo creyera imposible, pero ¿cómo hizo para venir a esta época?
—Vamos a suponer que te creo que vienes del futuro, entonces mi pregunta es: ¿Cómo hiciste para venir al pasado?
—Mira, Harry, ya lo decidí te voy a contar la verdad de todo esto, pero en este momento no, necesito poner en orden mis pensamientos —dijo con calma.
—Entonces cuando me dirás la verdad —pregunté.
—Qué te parece hoy día después de la cena en el mismo lugar donde tú y Ron me encontraron —sugirió.
—En el Bosque Prohibido.
—Sí, y no creas que es una trampa, pero si no estás seguro de lo que te digo podemos hacer el juramento inquebrantable.
—No, no es necesario, confió en ti —le dije.
Me sonrió, pero esa sonrisa se me era tan familiar.
—Me tengo que ir a mi sala común, luego nos vemos —dijo, y empezó a caminar con elegancia.
Yo también me dirigí a mi sala común, pero me di cuenta que ya era hora del almuerzo así que cambie de rumbo, y me fui al Gran Comedor.
—¿Dónde estabas? ¿Por qué no entraste a clases? Te busque en la sala común y no estabas —apenas me senté Ron me bombardeo con preguntas.
—Estabas hablando con Cygnus, ¿verdad? —dijo Hermione, yo asentí.
—Te confirmó si tienen algún parentesco —dijo Ginny.
—Me dijo que yo no era el único Potter del mundo.
—¿Y tú le creíste? —preguntó Ron.
Me encogí de hombros, para no decir nada más.
—No confíes en ella, Harry —Ron volvió a insistir con lo mismo.
—Pues yo creo que sí la trataras no te caería mal, hasta amigos podrían llegar a ser —le sugirió Ginny a Ron.
Ron bufó y siguió comiendo.
—Harry ya te diste cuenta de que Cygnus no está en su mesa —dijo Hermione, miré a la mesa de las serpientes y era cierto no estaba, solo estaban Malfoy y su grupo de amigos.

POV Cygnus
Después de la conversación que tuve con mi padre, me dirigí a mi sala común, la sala estaba casi vacía, solo había algunos chicos de primero y segundo año, así que me senté en el sofá que estaba junto a la chimenea a pensar, pensar en vida, en cómo le diría la verdad a mi padre. Estuve tanto rato sentada que hasta se me paso la hora del almuerzo, bueno, tampoco tenía apetito, estaba tan nerviosa que hasta el apetito se me había quitado.
Sentí pasos cerca de mí, pero yo no me gire a ver de quien se trataba.
—¿Qué haces aquí? —esa era otra vez la voz de Parkinson, ¿acaso nunca se cansaba de molestar?
—Está también es mi sala común —contesté.
—Me refiero a ¿por qué no entraste a la siguiente clase? —preguntó, yo la miré confundida.
—Tenía cosas que hacer —respondí desconfiada por su interés.
—Y esas cosas te hicieron perder tanto tiempo como para no entrar a clase y no ir a almorzar —esa voz de superioridad la reconocería en cualquier parte, y eso que recién hoy en la mañana la había escuchado, esa era la voz de Malfoy, me giré y él estaba detrás de mí.
—Y no me digan que estaban preocupados por mí —sonreí—, y sobre todo tú, ¿verdad, Parkinson?, oh, ya sé estabas muy preocupada porque tenías ganas de molestar a alguien, ¿verdad?, y como yo no estaba entonces te preocupaste, pero ¿sabes qué?, ahora no estoy de humor como para soportarte, así que adiós, me voy a la biblioteca —dije y empecé a caminar hacia la puerta.
—No, espera —dijo Parkinson—, lo siento, ¿está bien? —parecía que le costaba mucho decir esas palabras.
—¿Perdón? ¿Qué dijiste? ¿Acaso te estás disculpando? —le pregunté incrédula.
—Sí, lamento mi comportamiento de hoy, pero es que estaba muy enojada de que Dumbledore te pusiera en mi habitación, así que me quise desquitar —dijo.
—Te estás disculpando en serio —no podía creer lo que escuchaba.
—Sí, y no me hagas volver a repetirlo —dijo.
—Está bien, acepto tus disculpas. Que haya paz —le dije estirando mi mano.
—Que haya paz —repitió a la vez que me estrechaba la mano, yo sonreí.
—Bueno, ahora sí me voy a la biblioteca, adiós Parkinson, Malfoy —dije.
—Espera —dijo Malfoy tomándome de la mano.
—¿Qué? —le pregunté.
—¿Por qué tienes los ojos rojos?, estuviste llorando, ¿verdad? —afirmó.
—No, por supuesto que no —le mentí.
—No te creo —dijo Malfoy.
—Pues esa es la verdad —dije y salí de la sala común lo más rápido que pude.
Ya en la biblioteca, me senté en la mesa con un montón de libros que había cogido de las estanterías y los cuales pensaba leer, eso me relajaba.
—Hola, Cygnus —dijo una voz, levanté la vista del libro y vi que era Hermione, ni siquiera la había sentido venir.
—Ah, hola, Hermione —contesté, con nerviosismo.
—Vaya, son muchos libros los que piensas leer —comentó.
—No son muchos, además me encanta leer y aprender por medio de ellos.
—A mí también me encanta leer, creo que tenemos algo en común, por eso siempre me la paso en la biblioteca —observó.
—Sí siempre paras en la biblioteca, cuando pasas tiempo con tus amigos, ¿y qué hay de tu vida social? —pregunté.
—Sí tengo vida social, los fines de semana salgo con mis amigos, Harry, Ron, Ginny y Luna, a ellas dos todavía no las conoces, pero te aseguro que te caerán muy bien —claro, que me caerán bien, Ginny es mi madre adoptiva y Luna es mi tía—, pero…
—¿Pero? —pregunté—, ah, ya sé, ellos son pareja y tú te sientes mal porque piensas que molestas, que no encajas entre esas dos parejas, ¿verdad? —dije.
—Sí, adivinaste, la mayoría del tiempo que paro con ellos me siento así incomoda —dijo, y soltó un suspiro.
—¿Y tú, no sales con nadie? —pregunté y al instante ella se sonrojo.
—Eh… no —respondió, pero dudó al responder. Eso me hizo darme cuenta de que había alguien especial.
—¿En serio, no sales con nadie?, vamos, yo no diré nada a nadie lo que me digas, lo prometo —le prometí, y era raro preguntarle a tu propia madre si estaba saliendo con alguien.
Sonreí para infundirle confianza.
—En realidad, sí, si estoy saliendo con alguien desde hace unos meses, pero es una relación en secreto, nadie lo sabe, ni siquiera mis amigos —hablo despacio como queriendo que nadie la escuche.
Acaso con ese hombre con quien sale mi madre podría ser mi padre biológico, porque sí es así tengo que averiguarlo.
—¿Y por qué no se los has dicho a tus amigos? ¿Acaso es alguien que no les agrada a ellos? ¿O tal vez tiene problemas con tus amigos? —pregunté muy curiosa.
—Es complicado, ellos no lo aceptarían porque… porque antes éramos “enemigos” —susurró esta última palabra.
—¿También era enemigo tuyo? —le pregunté.
—Se podría decir que sí —contestó.
—¿Por qué?
—Porque yo soy una hija de muggles y él es un sangre pura —dijo.
—¿Y cómo así terminaron juntos? —volví a preguntarle, espero que no crea que soy una chismosa, yo lo único que quería era saber más de ella.
Tardo unos minutos en responder, pero al final lo hizo.
—Ya habían pasado como unos tres meses de la guerra y yo fui al Callejón Diagon a comprar unos libros y cuando iba a tomar un libro de la estantería una mano tomo el libro a la misma vez que yo, volteé para mirar quien era el que había tomado el mismo libro que yo, y me lleve una sorpresa al darme cuenta de quién era, creía que me iba a insultar, pero no lo hizo, es más se disculpó por todo los años de insultos y peleas absurdas, y como yo no soy rencorosa acepte sus disculpas, luego él me invito a tomar un café y yo acepte porque todavía estaba aturdida por la forma tan amable de comportarse conmigo, y así empezaron las notas que nos enviábamos, luego empezaron las salidas como amigos, y esas salidas cada vez se hacían más seguidas, hasta que un día me invitó a un día de campo, ese día fue maravilloso porque él se me declaro, y obvio que yo acepte porque estaba y estoy muy enamorada de él, ese día nos besamos por primera vez —contó con voz soñadora, tenía en los ojos un brillo especial y estaba un poco sonrojada, en verdad se le notaba muy enamorada.
—¿Y a qué casa pertenece?
—A Slytherin —tuve que acercarme para poder escuchar porque lo dijo en un susurró.
—¿En serio? —pregunté y ella asintió—, entonces tu novio, pertenece a mi casa —le susurré.
—Sí —dijo.
—¿Quién es? —pregunté, estaba desesperada porque podría conocer a mi verdadero padre, podría saber quién es, o tal vez me llevara una gran decepción al descubrir que ese chico no es mi verdadero padre.
—Lo siento, pero no te lo puedo decir, decidimos mantener nuestra relación en secreto.
Suspiré, tendría que esperar el momento en que confiara un poco más en mí y me lo dijera.
—Está bien, no te preocupes —le sonreí y ella también me sonrió.
—Que tarde es —dijo Hermione, mirando su reloj de pulsera—, ya es hora de cenar —vaya, como se había pasado las horas, es que platicar con mi madre era tan entretenido que perdía la noción del tiempo.
—Sí, creo que se nos hizo un poco tarde —dije.
Ella empezó a caminar y al ver que no la seguía dijo:
—Vamos, ¿a qué esperas?, a cenar, mira que no has almorzado y no es bueno saltarse las comidas.
¿Cómo sabía que no había almorzado?
—Y no me vayas a mentir diciéndome que si has almorzado porque no es cierto, no te vi en el Gran Comedor —dijo en forma de regaño.
Sonreí.
—Sí, tienes razón no almorcé porque no tenía hambre —ella me miró seria y negó con la cabeza—, pero creo que me volvió el apetito, así que vamos —le dije a la vez que la tomaba del brazo y nos dirigíamos al Gran Comedor.
Cuando entramos al Gran Comedor así tomadas del brazo, todos nos quedaron mirando, pero ignoramos esas miradas, luego Hermione se fue a su mesa y yo a la mía.
—¿Desde cuándo Granger y tú son tan amigas? —preguntó Zabini, con burla.
Eso me hizo hervir la sangre.
—Y a ti que te importa si Hermione y yo somos amigas o no —le contesté enojada, ese idiota sí que tenía la virtud de ponerme de mal humor.
—Tranquila, muñeca —sonrió con burla y yo apreté más el tenedor que tenía en la mano—, no te enojes.
—YA TE HABÍA DICHO QUE DETESTO QUE ME LLAMES ‘MUÑECA’, PORQUE NO ENTIENDES O ES QUE APARTE DE ESTÚPIDO TAMBIÉN ERES TONTO —le grité fuera de control, todos se quedaron en silencio y me miraban, hasta la mesa de los profesores dejaron de comer para mirarme.
—Cygnus —dijo Theo—, tranquila, no le hagas caso, él solo quiere molestarte —puso su mano sobre la mía y la apretó ligeramente, yo asentí.
—No vuelvas a gritarme en frente de todos, Potter —dijo Zabini enojado.
—Entonces, no te metas con ella, Blaise —dijo Malfoy, volteé a mirarlo y me sonrió ligeramente, esa era la segunda vez en el día que me defendía¾, como vez, Blaise; Potter tiene carácter y podría ser peligrosa.
—Qué te pasa, Draco, porque la defiendes. Ah, ya sé tú juego, te quieres hacer su defensor para que sea más fácil llevártela a la cama, ¿verdad? —dijo Zabini.
Malfoy frunció el ceño.
—¿Qué dijiste, idiota? —dijo Malfoy arrastrando las palabras, parecía que sus ojos grises se oscurecieron.
—Lo que oíste, amigo, es que tú a todas las quieres para ti, ¿no?, pero esta vez no será así porque ella primero estará conmigo —dijo.
Yo no me aguate más, estaba indignada, así que me paré y me acerque a él y le di dos bofetadas.
—Yo no soy un objeto para que hables de esa forma de mí, respétame, idiota, o es que nadie te enseño a respetar a una mujer, porque si no es así, yo te voy a enseñar a respetar a las mujeres así sea a puntas de golpes —le dije y sentía que empezaba a llorar de la rabia.
Zabini me quedo mirando, pero no dijo nada más, todos estaban en silencio mirando la desastrosa escena, dirigí mi mirada a Parkinson que sonreía ligeramente, Theo estaba sorprendido y Malfoy estaba serio, yo limpie mis lágrimas con mis manos y salí del Gran Comedor con la cabeza en alto.
Luego que salí del Gran Comedor, camine lentamente hasta llegar al Bosque Prohibido a esperar a papá, todo el camino estuve llorando de cólera, nunca nadie había hablado así de mí, nadie me había humillado de esa forma y todavía delante de todos.
¡Ya basta, Cygnus! Deja de llorar, no vale la pena que derrames una sola lágrima más por ese idiota de Zabini. Volví a secar a mis lágrimas con mis manos y me senté cerca al lago.
Pasaron como media hora hasta que escuche que me llamaron:
—Cygnus.
Volteé y vi que era mi padre, me levanté de golpe y corrí a abrazarlo, las lágrimas volvieron a caer por mis mejillas.
—¿Qué fue lo que paso hace un rato en el Gran Comedor con Zabini? —preguntó mi padre y parecía enojado.
Yo no contesté, solo seguí abrazándolo y él me pegaba más a su cuerpo, me sentía tan protegida estando en sus brazos.
—¿Qué está pasando aquí? —gritó alguien detrás de nosotros, nos separamos al instante cuando oímos esa voz.
Era el tío Ron.
—Ron —dijo papá.
—¿Pregunte qué está pasando? ¿Por qué estaban abrazados? ¿Acaso estás engañando a mi hermana, Harry? —mi tío Ron hablaba muy enojado.




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