sábado, 28 de mayo de 2016

¿Podría ser mi hermana?

POV Draco
Recibí una nota de Severus, pidiéndome ir a hablar con él lo antes posible, pero yo iba a dejar plantada a mi novia por él, así que me olvide de esa nota y me fui a reunir con ella a la Sala de los Menesteres como era nuestra costumbre, con ella el tiempo pasaba muy rápido, pero ese tiempo lo disfrutábamos a lo grande demostrándonos todo el amor que sentíamos el uno por el otro.
Luego ella me dijo que se tenía que ir a la biblioteca porque necesitaba un libro para hacer una tarea, yo le sonreí, ella nunca iba a cambiar, siempre tan estudiosa. Ella salió primero y luego de unos minutos salí yo, verificando que no hubiera nadie por ahí.
Me iba a ir a mi sala común, pero me acorde de la nota de Severus, así que me fui a su habitación.
—Tardaste en venir —escuche la típica voz aburrida de mi padrino a mis espaldas.
—Estaba un poco ocupado, pero apenas me desocupe vine, además que es eso tan importante que según tú me pusiste en esa nota, y que no puede esperar —dije.
Es muy importante afirmó.
¿Qué es lo importante? pregunté con curiosidad.
Potter dijo.
¿Qué pasa ahora con San Potter? No me digas que hay una nueva profecía dije con sarcasmo.
—No seas tonto, Draco, por supuesto que no hay una nueva profecía. Y además no te hablaba de ese Potter, sino de la Potter que es de tu casa.
¿Qué hay con ella? pregunté.
—Ella oculta algo, puedo ver que tras esa mirada de superioridad hay algo oculto —dijo.
¿Qué puede ocultar? pregunté, no iba a reconocer delante de Severus que yo también sabía que ella oculta algo, eso era algo que solo yo quería saber y nadie tenía derecho a indagar sobre la vida de Cygnus Potter.
—No lo sé, pero no te parece raro que se apellide Potter y que no sea pariente del otro Potter, no se parecen en nada, pero llevan el mismo apellido, pero…
Solo para eso me mandaste a llamar lo interrumpí.
—Sí, pero como te dije no se parece en nada a Potter, pero se parece mucho a ti, se parece a los Malfoy’s, es rubia y de ojos grises dijo de forma seria.
¿Qué estas tratando de decir? Que mi padre tuvo una hija fuera del matrimonio le grité fuera de sí, sabía que mi padre era un cretino, pero no era de la clase de hombres que le gustaban dejar hijos regados por ahí.
—No dije eso, tal vez podría ser alguna pariente lejana de los Malfoy’s, pero porque se apellida Potter, eso es lo que quiero averiguar —dijo.
—Crees que soy estúpido, por supuesto que trataste de decir que podría ser una hija de mi padre volví a gritarle.
Piensa lo que se te dé la gana contestó.
—Me largo le dije, y empecé a caminar fuera de su habitación.
—Tenla vigilada, tal vez averigües cosas de ella que te puedan interesar.
—Eres tú, el que quiere averiguar cosas de ella, porque dices que oculta algo, no yo —le dije aun de espaldas.
Porque si oculta algo gritó.
—Entonces porque no se lo dices a Dumbledore, él te podría ayudar le contesté.
—Ya le dije lo mismo que te acabo de decir a ti, pero Dumbledore confía mucho en ella —rió—, él siempre confía en todos los que se apellidan Potter, está loco.
Giré para mirarlo.
—Entonces tú también deberías confiar en ella, si Dumbledore lo hace porque no lo haces tú —dije y le sonreí.
—No entiendes nada —gritó, solo te estoy pidiendo que la vigiles, no creo que eso sea tan difícil, ¿o sí?
—No, no es difícil, pero no pienso hacerlo —dije y salí de ahí sin esperar su respuesta.
Maldita sea, no puede ser cierto que lo que insinuó Severus, eso de que Cygnus podría ser mi hermana, aunque luego lo negara, eso fue lo que insinuó.
Mi padre no sería capaz de tener una hija fuera del matrimonio, no, no, él no sería capaz, pero si es así, juro que eso sí que nunca se lo perdonaré. Ahora más que nunca tengo que vigilar y averiguar lo más que pueda de Cygnus Potter, pero no porque me lo haya dicho Severus, sino porque yo ya había decidido averiguar cosas de ella.
Estaba tan enojado que no sabía exactamente por donde caminaba, no me fijaba en nada, solo quería que esa idea de que Cygnus fuera mi hermana bastarda se fuera de mi cabeza.
Qué te pasa, Zabini, estás loco. ¡Suéltame! escuché una voz con firmeza.
—No te voy a soltar, muñeca, hasta que por lo menos me des un beso dijo Blaise.
Sonreí, el estúpido de Blaise y sus conquistas, pero parecía que estaban peleando por algo, que le habría hecho a esa chica para que diga que la suelte, de seguro y lo descubrió con otra.
Nunca, me das asco gritó esa chica.
Pero esa voz se me hacía conocida, claro, esa voz es de Cygnus Potter.
—Pues peor para ti volví a escuchar la voz de Blaise.
Fui corriendo para ver qué pasaba, y me encontré a Blaise besando a la fuerza a Potter, ella trataba de alejarlo, pero él la tenía agarrada de las manos y estaba acorralada entre la pared y su cuerpo, luego empezó a besarle el cuello, parecía desesperado. Estaba tan enojado con ese tema de Potter y mi padre, que en ese momento yo no pensaba hacer nada, total era problemas de ellos y ellos tenían que solucionar sus diferencias, me iba a dar media vuelta y regresar por donde vine, pero entonces vi en sus ojos grises, tan grises como los míos, el miedo, ella empezó a llorar, gritaba y gritaba para que alguien vaya ayudarla. La rabia que sentía antes se multiplico por cien, sentía que la sangre me hervía, fui directo hacia el estúpido de Blaise lo cogí por un hombro y le tiré un puñete en la cara, él cayó al suelo y le empecé a golpear por todas partes, cuando ya me sentía agotado y sentía que había descargado toda mi ira en él, paré de golpearlo. Miré para ver cómo se encontraba Potter, y la vi en suelo con la mirada abajo, todavía lloraba, di un paso hacia ella, y ella levanto la cabeza me miró durante unos minutos y luego se levantó y corrió hacia mí y me abrazo, yo me quede estático, no la abrazaba, pero luego yo también la abrace, ella temblaba como una hoja en invierno, y lloraba en mi pecho, no me importo que mojara mi camisa con sus lágrimas.
—Eres un estúpido, Draco dijo parándose del piso y agarrándose el estómago, porque tienes que meterte donde no te llaman.
—Tratabas de aprovecharte de Cygnus, los únicos que se aprovechan de las mujeres son los cobardes, y eso es lo que tú eres, y mira mejor lárgate, porque si no lo haces juro que te matare aquí mismo saque mi varita y lo apunte en el pecho.
—No lo harás dijo muy confiado y con una tonta sonrisa.
—No sabes de lo que soy capaz, por supuesto que lo haría dije.
Me miró con odio, como si con esa mirada yo le fuera a tener miedo, ¡ja!, no me importa si me odia o no.
Me las pagaras, Draco me amenazo y se fue.
Potter seguía abrazada a mí, y yo no trababa de alejarla.
Gracias por ayudarme susurró.
¿Ya te sientes mejor? —le pregunté.
—Creo que sí contestó, pero su voz todavía se sentía como si siguiera llorando.
—Bueno, entonces debemos ir con Dumbledore para contarle lo que Blaise trato de propasarse contigo le dije.
¡No! gritó a la vez que se separaba de mí de golpe.
¿Por qué? —pregunté confundido y enojado a la vez, acaso no quieres que le den un castigo por lo que te hizo.
—Sí, pero… pero yo no quiero que nadie se entere de lo que paso, este problema se haría muy grande y yo no quiero ¾y esa fue su magnífica excusa.
La miré serio.
—Bien, se hará como tú quieras, total es tu problema, ¿no?, pero si la próxima ese imbécil intenta hacerte lo mismo que ahora, tal vez yo no esté ahí para defenderte… pero si estaré ahí para decirte ‘te lo dije’.
Ella no me contestó y dejo de mirarme.
Vamos le dije tomándola del brazo.
¿Adónde? preguntó alarmada.
—A nuestra sala común, no pretenderás quedarte en medio del pasillo, ¿no?, a menos que hayas cambiado de opinión y quieras ir a hablar con Dumbledore —le dije.
No, vamos a la sala común.
Mocosa tonta, pensé.
La seguí jalando hasta llegar a la sala común, porque al parecer estaba bastante ofuscada. Ya en sala común la solté, ella estaba como con la mirada perdida tal vez le haría bien descansar.
—Creo que deberías ir a descansar, te hace falta le dije.
Sí, creo que sí dijo. Otra vez gracias, Malfoy, no sé qué hubiera pasado si tú no hubieras aparecido, eres como mi ángel de la guarda —y antes de irse a su habitación se acercó a mí y me beso en la mejilla.
Yo quede muy sorprendido, pero sentí una extraña felicidad por ese beso inesperado de su parte, a la vez también sentí como si ella fuera otra parte de mí.

POV Cygnus
Apenas estuve en mi habitación, fui directo al baño a darme una ducha, porque todavía sentía esos besos asquerosos de Zabini por mi cuello y mi boca. Maldito, maldito, maldito, ojala y se pudra.
Primero me lave los dientes, no sé cuántas veces y luego me metí en la tina y con una esponja refregué mi cuello y mis brazos, hasta que sentí mi piel arder, seguramente estaría muy rojo, me quede un rato más en la tina, cerré mis ojos, pero lo único que se me venía a la cabeza era Zabini, ese estúpido, otra vez empecé a llorar, si no fuera por Malfoy que llego en el momento justo, no sé qué hubiera pasado. Si definitivamente Malfoy es mi ángel de la guarda.
Y menos mal que no insistió en que vaya a hablar con Dumbledore, porque si lo hacía entonces todos se iban a enterar de lo que Zabini estuvo a punto de hacerme, y entonces mi padre y mi tío tratarían de matarlo, aunque esa idea no me desagrada, pero mis seres queridos sí que se meterían en graves problemas, por eso no fui a hablar con Dumbledore.
Juro que mataré a Zabini con mis propias manos la próxima vez que intente hacerme algo.
Luego de una hora salí del baño, me puse un pijama limpio y me acosté en la cama aunque todavía era muy temprano para dormir, me acosté, quería olvidarme de todo lo malo, pero no podía.
—Cygnus, ya te pusiste la pijama escuché la voz de Pansy que me sacaba de mis cavilaciones.
Sí, estoy cansada le dije.
—Pero todavía es muy temprano, además te vine a avisar que ya es la hora de cenar, acaso no piensas bajar a cenar.
No tengo hambre le contesté.
Todo lo ocurrido en la tarde me había quitado el apetito.
Pero…
—Ve tú a cenar, no te preocupes por mí me miró fijamente—, prometo que mañana comeré muy bien le dije.
—Está bien —dijo, espero que eso de que no tienes hambre no sea en realidad una dieta.
Nunca he hecho una dieta.
¿En serio? preguntó.
Asentí.
Bueno, al rato vengo salió de la habitación.
Tenía las muñecas adoloridas, las miré y estaba rojas y ligeramente hinchadas, pero sentía mi muñeca izquierda desnuda, como si le faltara algo, claro, ahora recuerdo, me faltaba mi pulsera, la que me regalaron mis hermanos cuando cumplí 15 años, me levante al instante para buscarla, busque por mi uniforme, en mi baúl, en el vestidor, en el baño, debajo de las dos camas, busque hasta en el bolsillo del jean con que vine, pero nada, no aparecía, ¿Dónde podría estar? Tal vez se me habría caído en el Bosque Prohibido, o en el pasillo donde me encontró con ese estúpido, o en la biblioteca, o por los sillones de la sala común, en algunos de los salones, o en el gran Comedor, ¡Ay!, no sé dónde más podría haberla perdido.
Un momento cuando yo aparecí en esta época yo estaría con la pulsera ¿o no?, empecé a hacer memoria, y la respuesta es sí, sí vine con la pulsera y cuando me padre me dejo para que hablara con Dumbledore el primer día todavía la llevaba puesta, ¡Oh, por las barbas de Merlín!, esa pulsera es muy importante porque me la regalaron mis hermanos y sobre todo porque esa pulsera haría que todos descubrieran la verdad.




2 comentarios:

  1. Oh, vaya, ¿hermanos? eso podria ser interesante, pero en realidad la verdad es otra, y ya quiero leer la continuacion, asi que por favor actualiza
    besos

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  2. un buen capitulo, me gusta =)

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