lunes, 28 de marzo de 2016

Ninguna se resiste a sus encantos

POV Ginny
—Ya sé que es lo que me ocultas me dijo, así, sin más, sin rodeos.
Yo lo miré sorprendida. ¿Qué era lo que sabía? ¿Acaso él sabía mi secreto?
… ah… fue lo único que salió de mi boca.
—Así es, ya sé que es lo que me ocultas volvió a decir.
—¿Y qué es lo que según tú, yo te oculto? —pregunté nerviosa.
—Sé que estás embarazada dijo, porque no me lo dijiste.
Yo…
—Si lo estas, no te atrevas a negármelo… es por eso que hace como un mes y medio que te has negado a estar conmigo, ¿verdad? dijo Harry, a la vez que no dejaba de mirarme.
Está bien, sí, si estoy embarazada le grité.
¿Por qué no me lo dijiste, Ginevra? preguntó, y parecía enojado, pero también feliz, lo veía en su mirada.
—Porque… porque…, no lo sé, creo que temía tu reacción, pero ya te lo iba a decir —trate de justificarme.
—¿Ah, sí? sonrió con ironía. ¿Cuándo? Tal vez cuando ya haya nacido el bebé.
—Te lo iba a decir hoy día, después del almuerzo, lo juro.
Negó con la cabeza.
—Lo siento, sé que me equivoque, no debí ocultarte la verdad susurré, y de repente empecé a sentir que unas lágrimas traicioneras se resbalaban por mi mejilla.
—No llores, Ginny —dijo y me abrazo, lo importante es que ya lo sé —susurró en mi oído.
Yo no hablaba, solo lloraba y él me estuvo abrazando hasta que me calme.
Deshicimos el abrazo.
¿Cómo te enteraste de mi embarazo? pregunté curiosa.
—Eh… por tu comportamiento tan extraño de este último mes me contestó, pero a mí me pareció que me ocultaba algo.
Sonreí, ¿qué me podría estar ocultando?
—Yo creí que con lo distraído que eres ni cuenta te ibas a dar.
Pues ya vez que no dijo. Y ahora debemos hablar de nuestra futura boda, pero primero te tengo que comprar un anillo de compromiso hablo muy seguro de sí mismo.
Yo estaba muy aturdida por lo último que dijo, que solo repetí lo que dijo.
Boda, anillo de compromiso…

POV Cygnus
Me desperté temprano, miré el reloj de la mesita de la lámpara y me di cuenta que eran las 6 de la mañana, es que no pude dormir casi nada, y todo por culpa de Malfoy y su comportamiento extraño conmigo, era como si me estuviera esperando para regañarme la noche anterior, y lo peor de todo es que creí que él sabía mi secreto y casi se lo digo.
Pero definitivamente lo más insólito fue cuando le escuche susurrarme “Granger”.
¡Oh, my God! Acaso vio algún gesto en mi cara igual que al de mi madre, debo tener más cuidado con lo que hago y digo, Malfoy podría descubrir de dónde vengo y eso no sería nada bueno.
Miré a la cama de lado y vi a Parkinson aun dormida. Me levante después de diez minutos, me dirigí al baño que compartía con Parkinson, preparé la tina con agua tibia y le eche jabón líquido con olor a duraznos, mi preferido, me metí a la tina y ahí estuve relajándome en el agua tibia por media hora. Me puse una bata de baño y cuando salí, Parkinson ya estaba despierta.
—Buenos días, Potter me dijo de forma amable, al parecer sus disculpas si fueron sinceras.
Oh, buenos días, Parkinson le devolví el saludo.
Empecé a sacar mi uniforme del vestidor, pero sentía la mirada de Parkinson en mi espalda.
¿Qué te pasa? ¿Qué tanto me miras? —le pregunté aun sin mirarla.
¿Cómo sabes que te estoy mirando? preguntó.
Siento tu mirada penetrante sobre mí.
—Ah… bueno, solo quería saber dónde estabas anoche, Theo me pregunto por ti, pero yo le dije que no sabía dónde estabas, te estaba buscando, después de lo Blaise, parecía muy preocupado por ti.
—Uhm… y no te dijo que quería le pregunté, a la vez que sentía que ella se levantaba de la cama.
No contestó, ¿sabes? Yo creo que le gustas dijo de repente.
¿Qué dices, Parkinson? di la vuelta para mirarla seria—, me acaba de conocer, no le puedo gustar.
—Yo creo que sí yo negué con la cabeza y ella sonrió, ya te darás cuenta tu misma —dijo.
Yo seguí con lo mío, o sea, empecé a ponerme el uniforme, pero Parkinson seguía parada mirándome.
—¿Qué tanto me miras? le pregunté enojada.
—Que tal vez a ti no te guste Theo porque…
—Claro que no me gusta, es un buen amigo la interrumpí.
Ella sonrió.
—Ya veo, tal vez te paso lo que le pasa a todas las chicas cuando llegan a Hogwarts su voz era como de consuelo y luego suspiró.
—¿Y qué es lo que les pasa a las chicas que llegan a Hogwarts? pregunté curiosa.
—Bueno, que esas chicas solo tienen ojos para cierto amigo mío, al cual yo conozco muy bien la miré en señal de que continuara—, ellas solo tienen ojos para Draco, siempre se terminan enamorando de Draco, ninguna se resiste a sus encantos sonrió.
Se me cayó la corbata que tenía en la mano cuando mencionó que a mí también me puede gustar Malfoy. Yo solo la quede mirando.
¡¿Qué?! grité saliendo de mi aturdimiento.
—Por la cara que pusiste, ahora sí estoy segura que te gusta Draco, como dije nadie se resiste a sus encantos.
¿Sus encantos? ¡Ja!, sí, claro reí, si sus encantos es ir asustando, gritar y ser prepotente con las chicas, entonces sí, estoy muerta de amor por él le contesté con ironía.
Ella me dedico una mirada de suficiencia.
—Ah, Parkinson, no vuelvas a repetir eso de que mí me gusta Malfoy le amenace.
¿Por qué? Acaso temes que Draco se enteré y no te haga caso la miré incrédula, como podía decir tantas tonterías a la vez, no te preocupes tal vez y tú también le gustes a él se giró para ir directo al baño, pero antes de entrará dijo—: ah, y creo que como ya estamos compartiendo habitación, podríamos tratarnos con más confianza y llamarnos por nuestros nombres, ¿no crees?
Yo asentí, ella tenía razón.
Genial dijo y se metió al baño.
Termine de ponerme el uniforme, me cepille el cabello y me puse una bincha de color verde, luego solo me puse un poco de brillo en los labios y baje al Gran Comedor.
Cuando entré al Gran Comedor vi a mi padre y le sonreí y él respondió mi sonrisa con otra. No lo dude y me acerque a la mesa de los leones a saludar a mi padre y a mi madre Hermione, bueno ahí también estaba mi otra madre, Ginny.
—Hola, Harry. Hola, Hermione los salude con un beso en la mejilla a cada uno.
Buen día respondieron ambos.
—Ah, Cygnus, ellos son Ginny Weasley, la novia de Harry dijo mi madre y yo sonreí—, y él es Neville Longbottom.
—Mucho gusto, Ginny, y pro… digo Neville, yo soy Cygnus —rayos, casi meto la pata y le digo profesor a Neville, espero que no se hayan dado cuenta—. Bueno, yo me voy a mi mesa, luego nos vemos —me despedí de ellos.
Cuando me acerque a mi mesa, vi a Theo así que me senté junto a él.
—Hola, Cygnus —dijo Theo.
—Hola, Theo —contesté.
—Anoche estaba preocupado por ti, ¿dónde estabas? —preguntó.
—Quería estar sola y…
—Sí, claro, querías estar sola, pero no te molesto la presencia de los dos integrantes del trío de oro hasta más de las 12, ¿verdad? —esa era la voz de Malfoy interrumpiéndome.
Levanté la mirada ahí lo vi parado junto con Parkinson quien me sonreía.
—Como te dije anoche, Malfoy, no te importa lo que yo haga o deje de hacer con ellos, son asuntos míos le contesté enojada.
Frunció el ceño.
—Sí sabes que ellos dos tienen novias, ¿verdad? hablaba arrastrando las palabras.
Yo también fruncí el ceño. Que me estaba tratando decir que yo ando de ofrecida con ellos.
¿Qué estás insinuando, Malfoy? le respondí con el mismo tono de voz con que me hablo.
Me quedó mirando, luego relajo su rostro y no me dijo nada.
Parkinson lo jalo para que se sentaran. Yo seguía con el ceño fruncido y muy enojada. ¿Cómo se atrevía a pensar eso de mí?
Malfoy no dejo de mirarme, parecía confundido.
—Bueno, anoche estabas muy ofuscada, y por lo menos no estaba sola, y como eres nueva, no conoces muy bien el colegio, pero con Weasley y Potter a tu lado, ya no  te podrías perder dijo Theo a la vez que ponía su mano sobre la mía, giré para mirarlo y le sonreí al ver que todo lo que dijo era con buena intensión.
Escuche una risita, levante la mirada y era Parkinson, quien movió sus labios diciendo “le gustas a Theo”, yo la miré seria.
Luego de eso vino Zabini, pero menos mal que yo ya había terminado de desayunar, así que me levante y me fui a mi clase.
Cuando entre al salón me di cuenta que me tocaba transformaciones cuando vi a la profesora McGonagall cerca de su escritorio.
—Oh, buen día, profesora McGonagall —la saludé.
Buenos días, señorita Potter contestó.
Parecía que me iba a preguntar algo, pero se quedó callada cuando vio entrar a Theo.
—Cygnus me tomo de la mano, ven siéntate conmigo yo asentí.
¿Qué pasa? le pregunté porque no me quitaba la mirada.
—Bueno, solo quería decirte que disculpes a Draco lo miré incrédula—, parece que se levantó de mal humor, por eso te hablo de esa manera.
¿Y tenía que desquitarse conmigo?
Seguro le molesto que estuvieras con Potter y Weasley.
—¿Por qué lo defiendes? le pregunté.
—No es que lo defienda, es solo que Draco, ayer también parecía preocupado por ti, ayer cuando le dije que no te encontraba se preocupó, solo que lo quiso disimular, pero lo conozco desde hace años y sé reconocer sus expresiones.
—Entonces, por eso anoche me regaño, porque estaba preocupado por mí Theo asintió.
—Pero no se lo vayas a decir, él es muy orgulloso y si tú le dices lo que te conté lo negara todo.
Está bien le contesté.
Al rato llegaron los Ravenclaw y los Slytherin, los últimos en llegar fueron el tarado de Zabini, Malfoy y Parkinson.
La clase estuvo muy interesante, gane 40 puntos para Slytherin cuando respondí tres preguntas.
Luego de la clase nos fuimos a almorzar, lo fue que el almuerzo estuvo tranquilo, Parkinson no estuvo con lo mismo de que yo le gusto a Theo, creo que está equivocada respecto a ese tema, Malfoy ya no parecía enojado, o veía hablar con Parkinson, Zabini no me dirigió la palabra, ni siquiera para molestarme, que bueno al parecer entendió que conmigo no se tiene que meter, y Theo y yo estuvimos platicando, pero solo como unos buenos amigos.
Cuando termine terminé de almorzar decidí dar un paseo por el colegio, estaba caminando muy tranquilamente cuando siento que me jalan del brazo, grite del susto, pero cuando volteé a ver quién era, me di cuenta que era mi padre y mi tío Ron con sus uniformes para jugar Quidditch.
—Me asustaste, papá le dije, poniéndome una mano al corazón.
—Lo siento dijo papá y tío Ron se reía de mí.
¿Qué es lo gracioso, tío? —le pregunté.
La cara que pusiste dijo.
Puse cara de ofendida, pero al final me rendí y también empecé a reír.
—Bueno, al parecer tienen prácticas de Quidditch les dije y ellos asintieron.
—Sí dentro de dos semanas jugamos contra Ravenclaw dijo papá.
—Oh, vaya, y tío Ron, piensas ganarle a la casa de mi tía Luna, tu novia, futura madre de tus hijos bromeé y él se puso rojo de la vergüenza.
Solo será un partido amistoso contestó.
Uhm…
—Bueno, Cygnus deja de molestar a Ron dijo papá, y bueno, quiero que me conteste algo.
—Mejor dicho que nos contestes algo corrigió el tío Ron.
—Si es alguna pregunta acerca de su futuro, ya no les diré más afirmé.
—No es sobre el futuro, bueno, no por ahora dijo papá—, quería que me respondas la pregunta sobre Zabini me puse seria cuando escuche que menciona a ese idiota, ¿Qué fue lo que te hizo?
¾Desde que llegue me molesta, detesto que me llame ‘muñeca’ y ‘preciosa’, se siente desagradable cuando él lo dice, y el muy cretino quería que lo llamara ‘amor’, lo detesto.
Cuando me di cuenta mi padre y mi tío estaban muy serios, luego empezaron a caminar hacia el colegio.
¿Adónde van? pregunté.
A poner en su sitio a ese ex mortífago.
—No vayan, se meterán en problemas, además yo ya lo puse en su lugar trate de detenerlos.
—Sí, ayer vimos cómo le pegabas, pero me imagino que no fue solo porque te llamara “muñeca”, ¿verdad? dijo el tío Ron, y yo me quede callada.
—¿Qué fue lo que te hizo para que reaccionaras así? hablo papá.
Bueno… eh… Zabini… eh…
¿Qué te dijo? preguntaron los dos a la vez, muy serios.
—Zabini insinuó que… que él me… me tendría primero antes que cualquier otro lo dije, ellos me obligaron a decirlo.
¿Qué? gritaron, Zabini es hombre muerto dijeron y otra vez empezaron a caminar hacia el colegio.
—No, esperen ellos pararon, yo se me defender sola les dije—, además Malfoy también me defendió, se ha comportado amable conmigo eso era cierto Malfoy me defendió.
¿Malfoy? preguntó mi padre.
Sí, él me defendió les confirme.
—Desde cuando Malfoy defiende a alguien que no conoce —dijo el tío Ron.
—No lo sé, pero seguro no le gusto la forma en que ese idiota me hablo.
—No te confíes en ninguno de los dos me dijo papá.
—Y cómo se atreva ese ex mortífago a hacerte algo, juro que lo mataré —dijo papá.
Lo mataremos dijo tío Ron.
—Bueno, pero no creo que lo hagan, porque ya no me ha vuelto a molestar les dije.
—Por su bien, espero que siga así dijo papá y tío Ron a la vez.
—Bueno, creo que voy a la biblioteca —ellos cambiaron su expresión seria por una sonrisa, y ahora vayan no se les vaya a ser tarde para su entrenamiento.
De veras el entrenamiento dijo el tío Ron.
Luego nos vemos dijeron.
Los dos se fueron lo más rápido que pudieron y yo me dirigí a la biblioteca, pero cuando estaba por unos de los pasillos solitarios, sentí que me volvieron a jalar, pero esta vez me pusieron una mano en la boca para que no gritara.
—Creías que me podías gritar y golpear y quedarte así como así, ¿verdad?, pues te tengo noticias, te equivocaste muñeca —me amenazo Zabini.
Quitó su mano de mi boca, pero ahora me cogió de las muñecas y me apretaba muy fuerte.
Qué te pasa, Zabini, estás loco. ¡Suéltame! hable con firmeza para que sepa que no le tengo miedo.
—No te voy a soltar, muñeca, hasta que por lo menos me des un beso dijo.
Nunca, me das asco le grité.
Pues peor para ti —dijo, y entonces unió sus labios con los míos a la fuerza, yo trataba de alejarlo, pero era imposible porque me tenía sujetada de las manos, Zabini trataba de meter su lengua en mi boca, pero yo mantenía mi boca cerrada impidiendo que cumpla su propósito.
Luego empezó a besarme el cuello, parecía un desesperado, yo no tenía fuerzas, empecé a llorar de rabia e impotencia, gritaba y gritaba para que alguien venga ayudarme, pero nadie venía. Hasta que sentí que alguien empujaba a Zabini lejos de mí. Yo caí en el suelo todavía llorando con la mirada en el piso, lentamente levante la mirada para saber quién era quién me había ayudado, quede sorprendida al ver quién era.




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