domingo, 18 de septiembre de 2016

Las Greengrass


POV Astoria (Italia – Septiembre de 1998)
Hoy día toda mi familia y yo regresábamos a Londres, y apenas Daphne y yo pusiéramos un pie en Londres, nos iríamos directo a Hogwarts. Me moría de ganas de regresar, y no es que no me gustara vivir en Italia —me encantaba vivir en Italia—, pero es que extrañaba mucho a mis amigos, Pansy, Theo, Blaise, pero sobre todo al que más extrañaba era a Draco. Mi prometido.
No veo las horas de estar de nuevo en Hogwarts, y poder estar con Draco. Ahora que lo pienso no lo veo desde cuando termino la guerra. Solo nos vimos unas cuantas veces en el Ministerio, por eso del juicio de nuestros padres y también de nosotros, de los cuales gracias a Merlín, salimos libres y no nos encerraron en Azkaban.
—Tori, hermana, ¿qué tanto miras por la ventana?, llevas parada ahí como 10 minutos —me preguntó Daphne.
—No miró nada en especial, Daph. Solo pensaba, en que ya quiero regresar a Hogwarts.
—¿Ah, sí? ¿Y por qué tanto interés por regresar? —me preguntó sospechosa.
—Por Draco. ¿Acaso piensas que pueda tener otro motivo?
—Pero Astoria…
—Yo lo quiero, Daphne, lo quiero, lo amo. Y quiero recuperar el tiempo perdido. Es mi prometido —le recordé.
—Astoria, Draco y tú ya no están comprometidos. Acaso no te acuerdas que papá y Lucius rompieron su compromiso con el propósito de que ustedes dos encontraran a alguien que realmente amen, y no solo para hacerlos casarse por el status de sangre y que luego tengan al primogénito sangre pura.
—Pero yo lo amo, Daphne —le confirmé.
—Sí, Tori, tú lo amas, pero él te ama a ti, ¿alguna vez te dijo que te amaba? —me preguntó con curiosidad.
Me quede callada, no sabía que contestarle, o mejor dicho, si lo sabía, pero no lo quería reconocer delante de mi hermana que Draco nunca me dijo que me amaba, ni siquiera me dijo que me quería. Bueno, una vez si me dijo que me quería, pero fue porque prácticamente yo lo obligue a que me lo dijera.
—Draco nunca te dijo que te ama —dijo Daph, pero no era una pregunta, sino una afirmación.
Negué con la cabeza.
—Pero lo hubiera hecho, si papá no hubiera roto el compromiso y no nos hubiera traído a vivir aquí. Pero lo que todavía no entiendo es que Lucius haya aceptado romper el compromiso, él siempre quiso que yo me casara con su hijo, pero al romper el compromiso, es como si aceptara sutilmente que Draco se casé con una mestiza o una sangre sucia —decir esto último me asqueo.
—Al parecer todas cambiamos de parecer después de la guerra. Tori, gracias a Potter, Weasley, Granger y toda esa tal Orden del Fénix, es que salimos libres, ellos declararon a nuestro favor. Y ahora ser un mestizo o un sangre sucia como tú los llamas es una virtud, ten mucho cuidado con llamar tan despectivamente a alguien cuando lleguemos a Hogwarts, y sobre todo ten mucho cuidado con llamar sangre sucia a Granger, recuerda que ella ahora es reconocida como una heroína de guerra, junto con Potter y Weasley —me advirtió Daphne.
Yo solo hice una mueca de disgusto.
—Ya lo sé, Daph. Además no estábamos hablando de los impuros sino del amor que Draco pudo haber sentido por mí, si papá no nos hubiera alejado.
—No te engañes, Tori. Yo conozco perfectamente bien a Draco, y sé que él es del tipo de hombre que nunca se enamora, y no puede estar con una sola mujer. Pero tenlo por seguro que cuando esos tipos de hombres se enamoran de verdad, se convierten en los hombres más fieles.
—Y tal vez yo pueda ser esa mujer de la que Draco se enamore de verdad —le dije.
—Hermana, has tenido dos años de relación con Draco y no pudiste hacer que se enamore de ti, crees que de la noche a la mañana lo puedas conseguir.
—Sí, muchas gracias por los ánimos que me das, hermana —le dije con sarcasmo—. Tengo todo este año escolar para conquistarlo y te juro por cómo me llamo Astoria Greengrass, que conseguiré que Draco se enamore perdidamente de mí, y no me importa lo que tenga que hacer o destruir para conseguirlo.
Daphne me quedo mirando seriamente y luego negó con la cabeza.
—No te vayas a meter en problemas, Astoria. Ten mucho cuidado con lo que hagas. Te lo digo como tu hermana mayor que soy y porque te quiero. ¿Entiendes, Astoria?
—Sí, está bien, me cuidare en no meterme en problemas, ¿contenta? —le pregunté con fastidio.
¾Pues no mucho, pero ya que —suspiró—. Bueno, cambiando de tema, que te parece si damos un último paseo por esta hermosa ciudad antes de regresar a Hogwarts —me propuso.
—Sí, claro, me encantaría —cogí mi túnica y la Daph—. Vamos —dije tomándola del brazo.

POV Cygnus (Hogwarts – Septiembre de 1998)
Qué bueno que pude llegar a tiempo a la clase de pociones. Entré al aula un minuto antes que Snape. Eso sí es tener suerte, porque aunque pertenezca a su casa, eso no iba a evitar que me ponga un castigo o que me quite puntos.
Me senté como la otra vez, junto a Theo.
—Qué bueno llegué a tiempo —le comenté a Theo.
—No te preocupes, somos de su casa, no nos hubiera castigado o quitado puntos —me contestó Theo y luego me sonrió.
—Sí tú lo dices —le susurré.
—Potter, Nott, dejen de cuchichear —nos regañó Snape, y nosotros asentimos, pero ya teníamos la mirada de todos encima de nosotros—.  Abran su libro en la página 295 y hagan…
Ya no le puse atención a lo demás que decía. me acorde que en mi época Snape, siempre se las ingeniaba para tener bien vigilados a todos los Potter, sobre todo a James y a mí y hasta pareciera que buscara cualquier pretexto para castigarnos, decía que James era igual de insoportable como el abuelo James, papá le decía que no le diera mucha importancia a Snape, que así era él, y bueno, a mí también me castigaba porque algunas veces me junte con James y mi primo Fred para hacer algunas bromas a nuestros compañeros, hacer bromas nos gusta mucho. Pero a Albus no lo castigaba mucho como a nosotros, bueno, es que Albus era más tranquilo y tolerante que James, y casi nunca se metía en problemas. Recuerdo que a Snape le sorprendió mucho que Albus quedara en Slytherin ya que nuestros padres habían sido Gryffindor, pero lo que si me resulto raro fue que no se sorprendiera cuando a yo también quedara en Slytherin, y ahora entiendo porque quede en Slytherin, porque mi padre biológico también lo es una serpiente. Pero bueno, dejando ese tema atrás, a la que si nunca castigaba era a Lily, es que ella es un amor siempre, pero cuando hacen enojar, el carácter Weasley sale a la luz, y mejor corre o puede ser peligrosa.
Suspiré.
Como extraño tener a mis hermanos junto a mí y también a mis primos. Recuerdo que una vez James, Fred y yo compramos unos nuevos artículos de bromas en la Sortilegios Weasley para hacerle una broma a Snape, es que nos queríamos vengar de él por el último castigo que nos puso, nos mandó a limpiar toda la biblioteca, pero al modo muggle, y para cerciorarse de que no usáramos magia nos decomisó nuestras varitas, pasamos toda una semana limpiando la biblioteca, así que después de ese castigo nosotros planeamos una gran broma. Luego de comprar ese nuevo producto en la tienda de mi tío George, el cual era un frasquito que contenía una sustancia incolora, pero al echar unas cuantas gotitas al champú el color del cabello cambiaba a un color anaranjado chillón, y como la casa de Slytherin es en las mazmorras igual que la habitación de Snape, fui yo la que le puso las gotitas al champú de Snape, ya que Albus no quiso participar en esta broma, porque esta vez no se quería meter en problemas.
Entré sigilosamente a su habitación, cerciorándome de que nadie me viera entrar, ya dentro de su habitación fui directo a su baño y le eche las gotitas a su champú, pero no solo fueron unas gotitas, sino que fue la mitad del frasquito, es que como estaba un poco nerviosa de que Snape me descubriera, involuntariamente moví la mano y callo más de la cuenta a su champú. Y al otro día justo nos tocaba clase de pociones con él, y cuando entró al aula todos se empezaron a reírse de Snape, hasta Albus, que no había participado en la broma se reía de Snape y que decir de Fred y de mí, nos dolía la pansa de tanto reírnos. James, Rose, Hugo y Lily que habían entrado con la capa de invisibilidad de papá se reían de él. Pero Snape no sabía porque se reían de él, miraba incrédulo a todos, nos veía como si nos hubiéramos vuelto locos. Pero cuando una alumna de Gryffindor se acercó a él y le dio su espejo para que se mirara, Snape exploto de cólera, su rostro primero se puso rojo de vergüenza y luego se puso verde de cólera. Nos miró a todos nosotros, y tenía la mirada más oscura que nunca había visto. Y como era de esperarse gritó señalándome: “Tú, Potter”. Y luego de eso llamaron a mis padres para que hablaran con el director, yo me eché la culpa de todo no quería embarrar ni James ni a Fred en esto, esos dos siempre se metían en problemas y no quería causarle uno más.
Reí al recordar a Snape con el cabello completamente anaranjado chillón.
—¿Qué es lo gracioso, señorita Potter? —me gritó Snape, sacándome de mi recuerdo.
Yo aun con una sonrisa en los labios le contesté sin pensar.
—Usted, profesor.
Rayos, no debí decir eso, ahora estoy metida en problemas. Escuché que algunos chicos soltaban exclamaciones de sorpresa y otros empezaron a cuchichear entre ellos. Sentí la mirada de casi todos sobre mí, especialmente la de Theo que estaba a mi costado, la de Pansy y Malfoy que estaban atrás de mí. Giré para el lado de los Gryffindor y mi papá, mi tío Ron, mi madre (Hermione) y el profesor Longbottom me miraban muy sorprendidos por mi respuesta.
—¿Cómo dijo? —preguntó Snape, a la vez que se acercaba a mí, parecía que no podía creer lo que había escuchado.
—Este… quise decir que… se ve muy bien hoy, profesor —eso fue lo único se me ocurrió decirle.
Snape me miró muy enojado.
—¿Se está burlando de mí, señorita Potter? —siseó Snape.
—No, profesor. Yo nunca haría eso —mentirosa, me dije a mí misma. Claro que te estabas burlando de él.
—Vaya, veo que hoy día amaneció muy graciosa, señorita Potter —yo negué con la cabeza, pero su mirada me decía que estaba metida en problemas—, sabe que faltarle el respeto a un profesor merece un castigo —era un hecho, ya estaba metida en problemas, espero que no se lo ocurra mandar llamar a mis padres, que haría si lo hace, mis padres en esta época son casi de mi edad. Merlín, porque tuve que decirle: ‘se ve muy bien hoy profesor’.
Miró hacia mi mesa y se dio cuenta que tenía mi libro cerrado.
—Y ni siquiera hace caso a las indicaciones que doy —dijo a la vez que golpeaba con la palma de su mano mi libro cerrado—, o es que piensa que no necesita del libro para hacer la poción que les mande a hacer —¿qué poción mando hacer?, no lo escuche por estar recordando— y dígame una casa, señorita Potter, ¿sabe cuál fue la poción que les mande a hacer? —me preguntó, pero al ver la confusión que seguramente debía tener mi rostro; sonrió—. Por lo que veo, no tiene ni idea de cuál es la poción, ¿verdad?
Era cierto lo que decía Snape, no sabía que poción estaban haciendo. Así que antes de que continué regañándome, disimuladamente miré al libro de Theo y vi el nombre de la poción.
—Dijo que hiciéramos la poción Wiggenweld, la cual puede que sea la único antídoto para el Filtro de los Muertos en Vida —contesté rápidamente, Snape me miró sorprendido—, los ingredientes que necesitamos para elaborar esta opción es: metal mágico, monedas de oro, miel pura y pétalos de rosa blanca, claro que este último ingrediente es opcional. Y si no tenía el libro abierto es porque ya me se la preparación —gracias al cielo que había leído el libro de pociones en las vacaciones y esta poción me pareció muy sencilla. Snape, me incitó a continuar—, se agrega el metal mágico en el caldero número uno, mientras se agrega una mezcla de miel pura y monedas de…
—Paré —me medio gritó Snape—, que sepa los ingredientes y la preparación, no significa que se haya burlado de mí, que soy un profesor. Después de clase quiero hablar con usted, señorita Potter, como sabrá está castigada —me lo imaginaba— y quiero que llame a sus padres.
¡NO! —grité internamente—, justo lo que me temía, que voy hacer, rayos. Sentía mis manos sudar de los nervios.
Miré hacia la mesa donde estaba papá y él también me miraba entre preocupado y enojado, seguí mirando y pude darme cuenta que tío Ron y mamá estaban muy sorprendidos por mi comportamiento.
—Mis padres no podrán venir, profesor —Snape había empezado a caminar hacia su escritorio y con mi grito paro y se giró para mirarme.
—¿Por qué no podrán venir sus padres? —preguntó.
—Porque —que le inventó— mis padres no están en Londres, ahora se encuentran en Francia —dije lo más segura que pude, pero al parecer Snape no me creyó.
—Pues entonces mándele una carta a sus padres diciendo que tomen un Traslador y que vengan a Hogwarts, asunto arreglado —parecía que Snape sospechaba que yo ocultaba algo y por eso quiere que llame a mis padres.
—Creo que no se va a poder.
—¿Cómo dijo? —preguntó.
—Lo que oyó, profesor, mis padres no podrán venir porque están muy ocupados en sus trabajos, el director se lo puede confirmar, él sabe sobre la situación de mis padres —concluí.
Snape me dedicó una mirada amenazante. Pero luego se giró siguió caminando hacia su escritorio. Y al ver que nadie hacía nada gritó:
—Que esperan para ponerse a trabajar.
Volvió a centrar su mirada en mí.
—Ah, y diez puntos menos para Slytherin, pueden agradecerle a la señorita Potter por eso.
Luego de una hora termine de hacer la poción, lo vertí en un pequeño frasquito, le puse una etiqueta con mi nombre y lo puse sobre el escritorio de Snape. Ni siquiera lo miré, solo le entregue la poción y luego volví a mi lugar, ya que después de clase quería hablar conmigo.
Espere un par de minutos más a que todos entregaran sus pociones. Él último en salir fue el profesor Longbottom.
—Potter —me llamo Snape.
—Sí, profesor —contesté.
—Acérquese —camine hasta su escritorio—. Sé que esconde algo, a mí no me engaña como a todos sus compañeros.
Abrí mis ojos sorprendida por lo que dijo. Pero luego puse una cara de no saber de lo que me hablaba.
—No sé de lo que me habla, profesor. ¿Qué podría esconder? —pregunté tranquilamente.
—Eso es lo que voy averiguar —me reto.
Trate de no poner cara de sorprendida, y solo use la máscara de tranquilidad que siempre me funcionaba en mi época cuando hablaba con él.
—Bien, profesor, entonces le deseo suerte con ello —me miró enojado y luego medio sonrió.
—Yo siempre consigo lo que me propongo.
Le sonreí.
—¿Ya me puedo retirar? —le pregunté.
—Aun no, todavía no le he dicho cuál es su castigo —espere a que me diga mi castigo—. Después de la cena vendrá aquí por dos semanas a limpiar y colocar por orden alfabético las pociones de sus compañeros, y empieza desde hoy. Ahora si ya se puede retirar.
—Entonces, hasta después de la cena, profesor.
Salí del aula, me sentía nerviosa, pero no lo iba a demostrar delante de Snape, no le iba a dar ese gusto.
Estaba caminando por los pasillos, aun pensando en la amenaza de Snape, ¿Qué hará si descubre mi secreto?, se lo diría todos, no lo creo, Dumbledore no lo permitiría, porque podría poner en riesgo mi nacimiento, porque si mi madre se entera que yo soy su hija del futuro y que después de darme a luz morirá, tal vez y ya no me quiera tener, pero…
—¡Ay! —me queje cuando caí al suelo con todos mis libros. Lo que me faltaba chocar con alguien y caer.
—Disculpa, fue mi culpa, venia distraída —dijo una voz muy conocida para mí.
Levante la vista para ver con quién había chocado, y para mi sorpresa me encontré con unos grandes ojos azules casi celestes, que me miraban anonadada, había chocado con mi tía Luna.
—Oh, no, fue culpa mía, y yo fui la que iba distraída —me disculpé yo con mi tía Luna.
Me paré y luego la ayude a levantarse a ella también. Iba a agacharme a recoger mis libros cuando ella se me adelanto.
—Déjame ayudarte —me sonrió.
—No te preocupes yo puedo hacerlo —yo también me agache a levantar mis libros.
—Toma —me entrego los demás libros.
—Gracias.
—Soy Luna Lovegood, de Ravenclaw —estiro su mano para que la estrechara.
—Sí, sé que eres de Ravenclaw, los colores azul y bronce te delatan —yo también estire mi mano y se la estreche a la vez que decía—: yo soy…
—Cygnus Potter de Slytherin —habló antes que yo—, escuché tu nombre cuando el profesor Dumbledore te presento. Además, Ron últimamente habla mucho de ti —sonreí al escuchar eso—, le caes bien, al comienzo desconfiaba un poco de ti, pero ahora ya no, y yo se lo dije, le dije que te conociera bien, porque me parecías una buena chica, aunque no hayamos hablando hasta hace solo unos minutos, yo podía ver en tu mirada la bondad.
Tía Luna siempre tan observadora.
—Oh, muchas gracias por pensar así de mí. Tú también me pareces una buena chica —le dije.
—Vamos al Gran Comedor, ya es hora de almorzar —dijo mi tía.
—Sí, vamos.
—Te toco clase de pociones igual que a Gryffindor, ¿cierto?
—Sí —contesté un poco malhumorada al recordar el castigo de Snape.
—¿Qué te pasa? ¿Te fue mal en clase con Snape?
—Me castigo por dos semanas, tengo que limpiar y colocar todas las pociones por orden alfabético después de la cena.
—¿Por qué te castigo?
—Bueno, en realidad no fue del todo su culpa, y hasta creo que me merecía ese castigo —mi tía me miraba atenta—, es que me burle de él.
—Eso no estuvo bien.
—Sí, lo sé.
Apenas entramos al Gran Comedor todos los alumnos de Slytherin y Gryffindor me quedaron mirando, sobre todo papá, tío Ron y mis dos mamás, de seguro ya le contaron. Espero que luego papá no me regañe.
—Bueno, Luna, fue un gusto conocerte, pero ya me tengo que ir a mi mesa, espero otro día poder platicar.
—Claro que si, tal vez podremos platicar en las tardes en el patio cuando yo estoy viendo como los Nargles les hacen bromas a los niños de primero llevándose sus pertenencias.
—Claro —le contesté y a manera de despedida le sonreí. Ya se me había olvidado sobre las criaturas que acostumbra ver mi tía.
Caminé hasta llegar a mi mesa y me senté junto a Theo como siempre.
—Hola —lo salude cuando me senté.
—Hola, pero que te paso hoy en la clase de Snape —sí ese iba a hacer el tema de hoy, mi problema con Snape.
—Nada —me encogí de hombros, ni modo que le dijera ‘es que estaba recordando la broma que le hice a Snape en el futuro’.
—¿Nada? Snape casi revienta de cólera, porque te estabas burlando de él en su cara y delante de todos sus alumnos —exclamó Pansy.
—Nos quitaron 10 puntos por tú culpa —me acusó Malfoy.
—Ya los recuperaré y hasta triplicaré esos puntos que nos quitó Snape, cuando responda algunas preguntas de otro curso.
—Vaya, parece que alguien aparte de Draco tiene el ego muy alto —dijo Pansy.
Malfoy solo la miró y sonrió.
—¿Y eso es malo? —pregunté.
—No le hagas caso, Pansy solo está bromeando —dijo Theo.
—Potter —dijo Malfoy—, espero que no se te haga costumbre molestar a los profesores, no quiero que nos vuelvan a quitar puntos por tú culpa, y no me importa si después triplicas lo puntos respondiendo preguntas o no, solo no lo vuelvas a hacer, ¿entiendes?
¿Acaso me acaba de regañar? Esto es el colmo, ¿qué se cree?
Fruncí el ceño enojada.
—Sí, papá, lo que tú digas —le contesté con sarcasmo.
Él me miró de forma rara.
Después de eso ya no hable más con nadie, y comí en silencio. Pero al rato llego Zabini —tan solo lo vi y se me quitaron las ganas de comer— tan fresco como una lechuga, me miró y me sonrió —maldito estúpido como se atreve a mirarme—. Me quería ir de ahí, pero si lo hacia él iba a pensar que le tenía miedo, así que me quede, aunque ya no comí más, solo revoleteaba la comida de un lado a otro.
Cuando vi que algunos chicos ya se levantaban de la mesa, yo también aproveche para salir de ese lugar de una vez.
Empecé a caminar por el patio del colegio, como tantas veces lo hice con mis hermanos y mis primos, pero ahora yo estaba en el mismo lugar, pero sola y en otra época.
—Cygnus —escuché que me llamaban.
Volteé para ver quién era el que me llamaba, y me encontré con mi padre, mis dos mamás, mi tío Ron y mi tía Luna. Me acerque a ellos.
—Hola a todos —los saludé.
—¿Por qué estás tan sola? —me preguntó mi mamá Ginny.
—Solo quería caminar un poco —le contesté.
—Ya me enteré lo que te paso con Snape —comentó mi mamá Ginny.
—Sí, los chismes vuelan.
—¿Nos estás llamando chismosos? —preguntó mi tío.
—Ups, lo siento no quise decir eso —trate de arreglar lo que dije.
—No importa, Cygnus, no le hagas caso a Ron, además el más chismoso es él —dijo mi mamá Hermione y todos rieron, menos tío Ron.
—Yo no soy un chismoso, Hermione. Yo solo comunico las cosas —trato de defenderse.
Yo sonreí.
—¿Verdad que yo no soy un chismoso, Harry?
—Eh, si tú lo dices —contestó papá.
—Que buen amigo tengo —susurró—. Y tú no vas a decir nada, Luna.
Mi tía Luna solo nos miraba a todos, pero luego se me quedo mirando a mí y a mi mamá Hermione. Y yo solo puse mi cabello como si fuera una cortina para que mi tía no se vaya a dar cuenta de algún parecido que tengo con mi madre.
—¿Luna? —volvió a llamarla mi tío.
—Oh, por supuesto que Ron no es un chismoso, solo que a veces es un poco curioso —lo defendió mi tía.
Y mi tío sonrió satisfecho.
—¿Granger? —dijo alguien llamando a mi mamá.
—Sí, que pasa, Jonas —mi mamá le contestó a un niño de primero, que la llamaba.
—Te mandan esto —le entrego lo que parecía ser una nota.
—¿Quién se la manda? —preguntó mi tío Ron al niño. Y después dice que no es un chismoso.
—No lo sé, a mí me la dio un chico de Slytherin —contestó el niño.
—Gracias —le dijo mi mamá Hermione, pero parecía nerviosa. De seguro se trata de su novio—. Bueno, luego los veo, tal vez sea importante.
Y se fue al instante antes de que empezaran a hacerle preguntas.
—¿Por qué un chico de Slytherin le mandaría una nota a Hermione? —preguntó mi mamá Ginny.
Yo me encogí de hombros.
—Bueno, yo también al rato los veo —dijo mi mamá Ginny—, acompáñame Luna.
—¿Adónde van? —preguntaron papá y tío Ron al unisonó.
—A hacer cosas —respondió tía Luna.
Hacer cosas, que clase de cosas. Tal vez se trate sobre el embarazo de mamá.
—Cygnus —dijo papá—. ¿Por qué te burlaste de Snape? —preguntó.
—Lo mismo pregunto yo —dijo tío Ron.
Suspiré.
—¿Quieren saber la verdad?
—Por supuesto —dijo papá.
—Bueno, es que me acorde cuando James, Fred y yo le hicimos una broma Snape.
—¿Fred? —preguntó mi tío.
—Es el hijo de tío George —contesté—. Pero no les diré nada más de él.
—De acuerdo. Pero cual fue la broma —me preguntó papá.
Sonreí al volver a recordar a Snape con el cabello anaranjado chillón.
—James, Fred y yo compramos un nuevo producto de broma en Sortilegios Weasley y dejamos a Snape con el cabello color anaranjado chillón.
—¿En verdad hicieron eso? —me preguntaron los dos a la vez.
Yo asentí.
—Me hubiera gustado verlo —comento mi tío.
—A mí también —dijo papá.
—Sí, fue muy divertido, Snape permaneció un día completo con ese color de cabello —reí—. Pero no fue tan divertido cuando casi me suspenden tres días, te mandaron a llamar a ti papá y también a mamá, Snape quería que me suspendieran, pero gracias a Dumbledore no me suspendieron, pero si me castigaron.
—¿Qué castigo te pusieron? —preguntó tío Ron.
—Tuve que ser la asistente de Snape por tres meses, fue espantoso —los dos pusieron cara de terror—. Y eso no fue todo también me castigaste tú —señalé a papá— y mamá por un mes. Y no pienso decir el castigo que me pusiste, porque no te quiero darte ideas para que en el futuro me vuelvas a castigar.
—Tal vez te lo merecías porque te comportaste mal —dijo papá.
—Vaya, ya estás hablando como en el futuro, papá. Si recuerdas que eres joven todavía, ¿no?
—En el futuro no seré tan viejo, tan solo tendré 36 años —dijo papá.
—¿En verdad llegaremos a tener esa edad? —preguntó el tío Ron—. No me imagino a esa edad.
—No será tan malo, tío, solo se te caerá el cabello y te crecerá la barriga —mi tío me miró con los ojos muy abiertos y yo reí.
Luego papá también se rió del tío Ron.
—Es broma, no cambiaran mucho, a decir verdad, solo empezaran a comportarse como adultos y como unos padres regañones.
—Espera, Cygnus, dijiste que tú, James y Fred le hicieron la broma a Snape, ¿cierto? —yo asentí—, entonces porque solo tú estabas castigada.
—Ah, es que ellos dos siempre hacen bromas y ya estaban en la cuerda floja y si yo le decía a Snape que James y Fred también participaron en su broma, los hubiera podido expulsar y no le hubiera importado que fuera el último año de James y Fred. Así que por eso yo me eché la culpa de todo.
—Vaya, que buena hermana. Ojala y Ginny también se echara la culpa de lo que yo hago para que mamá no me castigue —dijo mi tío.
—Eso nunca pasara —le dijo papá.
—Ahora que me acuerdo de mi hermanito, les quería preguntar algo.
—¿Qué cosa? —preguntó papá.
—De casualidad no han encontrado una pulsera.
Que me digan que sí, que me digan que sí, rogaba.
—No —contestaron los dos a la vez.
—Ahora si me matan —susurré.
—¿Quiénes te mataran? ¿Y por qué? —preguntó papá.
—Pues me mataran James, Albus y Lily por haber perdido la pulsera que me regalaron.
—¿Lily? —preguntó papá.
—Lily es tú última hija, o sea mi hermana, tiene 15 años, pelirroja y con ojos color avellana. Oh, rayos te volví a contar el futuro.
—La llame como a mi madre —sonrió papá.
—Sí. Lily Luna, como la abuela Lily y Luna por lunático y la tía Luna —le contesté.
—Lleva el nombre de mi Luna —dijo el tío Ron.
—Sí, porque ella es su… no, no diré nada más —sentencié.
—Y por qué no la haces aparecer con un ‘Accio’ —dijo papá.
—No funciona, quizás se deba a que no soy de esta época, en realidad no lo sé, estoy confundida.
—Bien, pero ahora dime como es la pulsera —dijo el tío Ron.
—Es de plata con incrustaciones de esmeraldas y al medio lleva un dije con mi nombre completo. Por eso estoy nerviosa, que pasaría si alguien lo encuentra.
—No te preocupes la encontraremos —me tranquilizó papá—. Es más, ahora mismo la vamos a buscar ¿cierto Ron? —él asintió.
—Después nos vemos —se despidieron.

***

El resto de la tarde me la pase en la biblioteca, creí que ahí iba a encontrar a mi mamá Hermione, pero no fue así. Seguramente todavía estaría con su novio, su novio que podría ser mi padre biológico. Me preguntó quién será. Y no es que quiera cambiar a mi papá Harry por el otro, es solo que tengo mucha curiosidad de saber quién es y poder reclamarle del porque abandono a mi mamá cuando ella más lo necesitaba. Bueno, aunque pensándolo bien, no le podría reclamar de algo que todavía no ha ocurrido.
Saque ese tema de mi mente y empecé a leer nuevamente el libro de “Historia de Hogwarts”, ese libro era uno de mis favoritos. Prácticamente estuve toda la tarde ahí, en la biblioteca, hasta que vi como poco a poco se empezó a quedar vacía. Miré la hora y ya casi terminaba la cena, pero como no tenía apetito, decidí ir de frente al castigo con Snape, sí, lo mejor era llegar puntual.
Y así fue, Snape, se sorprendió al verme parada junto a la puerta del aula donde impartía clases, esperándolo.
—Vaya, que puntual al castigo —se burló de mí.
Yo no le conteste nada, y solo entré cuando él me dejo pasar. Empecé a cumplir mi castigo, limpie cada una de las pociones al modo muggle, claro. Todo estaba lleno de polvo, que acaso nadie limpiaba ese lugar o que. Pero me sentía incomoda porque cada movimiento que daba sentía la mirada de Snape sobre mí, era como si estuviera esperando a que hiciera algo mal, o tal vez a que me rinda de su acoso y le cuente mi secreto. Pero yo nunca haría eso, soy muy terca.
Luego de una hora de tortura, Snape me devolvió mi varita que me había confiscado antes de empezar con el castigo, y me dejo libre.
Por fin respiré aire puro cuando estaba caminando por los pasillos, porque adentro de esa aula parecía que ya me iba a asfixiar.
Antes de entrar a mi sala común, con mi varita me arregle un poco el uniforme y mi peinado. Pero al momento de entrar vi a varios chicos de primero, segundo y algunos de tercero y cuarto curso mirando de vez en cuando a Pansy, Theo, Malfoy y al estúpido de Zabini. Pero me lleve una sorpresa al encontrarme con dos chicas, una rubia y la otra de cabellos castaño oscuro.
—Cygnus —Pansy me jalo del brazo hasta llevarme junto con esas chicas—, te presento a Daphne y Astoria Greengrass.
Astoria estaba cogida del brazo de Malfoy, se aferraba a él como si nunca quisiera soltarlo.
—Cygnus, ¿acaso eres la hermana de Draco? —preguntó Astoria sorprendida.
—Es eso cierto, Draco y tú son hermanos —ahora habló Daphne—. ¿Por qué nunca nos dijiste que tenías una hermana, Draco?


3 comentarios:

  1. por fin actualizas, yo pensaba que ya habias abandonado este fic, pero gracias a merlin que me equivoque... pero ahora sobre este capitulo, estuvo genial, sobre todo cuando las Greengrass creen que Draco y Cygnus son hermanos
    besos llenos de magia
    no te demores mucho en actualizar

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  2. oh, dioses, cada vez se pone mas interesante este fic, la amo ♥

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