POV Cygnus
—Sí, una invitación. Te quería invitar a salir mañana, ya que mañana
podemos ir a Hogsmeade, entonces te propongo que la pasemos juntos.
Me dio una tos repentina. Malfoy me dio unos leves golpecitos en la
espalda para que se me pasará la tos.
No podía creer lo que me había dicho.
—¡¿Qué?! —exclamé, cuando pude hablar.
—Pues eso, que pasemos el día de mañana juntos —me confirmó lo que
había escuchado.
Si acepto salir con él, a esa salida a Hogsmeade, sería como una
especie de cita, ¿pero tener una cita con Malfoy? No, no, no sería correcto —no
sé porque de pronto me sentí asqueada de solo pensar en tener algo más que una
simple amistad con Malfoy—, además él es el prometido de Astoria, y aunque ella
no me caiga nada bien, no puedo hacerle esto, un momento, Daphne dijo que su
hermana y Malfoy ya no estaban comprometidos, pero de todas maneras, no saldría
con Malfoy. Definitivamente ¡No!
—Hey, Cygnus —me trono los dedos delante de mi cara para llamar mi
atención—, que me contestas, aceptas que pasemos el día de mañana juntos.
Me miró fijamente, parecía que me traspasaba el alma con esa mirada
gris tan penetrante. Me dio escalofríos.
—Lo-lo si-ento, pero… no p-puedo —rayos, quise hablar firmemente, pero
mi sonó muy nerviosa, espero que Malfoy no lo haya notado.
—¿Por qué? —me preguntó sin dejar de mi mirarme.
—Es que… Neville me invitó antes… y yo… acepte —dije tartamudeando.
Giré la cabeza para no mirarlo.
—¿Vas a salir con Longbottom? —me preguntó incrédulo.
—Sí.
—¿En serio?
—Sí.
—Bien, entonces podremos salir otro día —me dijo, casi me ordeno.
Yo solo asentí confundida, pero luego ya vería la manera de zafarme de
Malfoy.
Malfoy así como vino desapareció, simplemente dio la vuelta y se fue,
ni siquiera me dijo un simple “adiós”, mínimo por educación, ¿no?
¿Se habrá enojado porque me negué a salir con él? —me encogí de
hombros— ya se le pasara el enojo, total ahora Malfoy no es lo importante, lo
que me importa ahora es encontrar al profesor Neville e informarle de que lo
use como mi tabla de salvación para no salir con Malfoy. Espero y no haya echo
planes.
Después de media hora buscando al profesor Neville, lo encontré por un
pasillo, pero justo en ese momento apareció Daphne.
—Hola, Cygnus —me saludo amablemente.
—Hola —le respondí.
—No has visto a mi hermana o a Pansy —me preguntó, pero yo estaba más
atenta a que profesor Neville cada vez se alejaba más y más.
—Eh, no, no las he visto, seguramente estén en la sala común.
—No están ahí, y tampoco están en mi habitación, ni en la habitación
que compartes con Pansy.
—Tal vez estén con Theo o con… Zabini —me dio coraje de tan solo
pronunciar el apellido de ese cretino.
—Sí, tal vez estén con uno de ellos. Gracias de todas maneras —me dijo
y se fue.
Ojala y Astoria Greengrass fuera igual de amable como su hermana. A
Astoria le hace falta que le pongan un inyección intravenosa de amabilidad y
educación.
No me distraje más y corrí para alcanzar al profesor Neville. ¡Oh, por
Merlín!, no puede haber caminado tan rápido, ahora ¿dónde estará? —me lamenté
al no encontrarlo—. A ver si se fue por este pasillo, eso quiere decir que se
fue a su sala común.
Caminé hasta llegar al retrato de la dama gorda, está me quedo mirando
fijamente.
—¿Una Slytherin? ¿Qué hace una Slytherin en la entrada de la sala
común de Gryffindor? —preguntó la dama gorda.
—Estoy buscando al prof… digo a Neville Longbottom —contesté.
La dama gorda me miró, pero ya no me dijo nada más. ¿Qué hago? Espero
a que alguien salga y le digo que le diga al profesor Neville que lo estoy
esperando, o toco, o tal vez podría rogarle a la dama gorda que me deje entrar
solo un momento a sala común de Gryffindor.
¡Oh, Merlín! esta espera me desespera. ¿Qué acaso nadie quiere salir o
entrar a su sala común?
Ojala que papá no aparezca ahora, porque si no me va a preguntar qué
hago ahí parada, y por su reacción de hace unos días, no le va a gustar mucho
que esté buscando a mi profesor de herbología del futuro.
Ya me iba a dar la vuelta para regresar a mi sala común, cuando en ese
momento apareció ante mí Nick casi decapitado.
—Buenas tardes, Sir Nick —salude al fantasma educadamente.
—Buenas tardes, chica de Slytherin —me dijo él al reconocer a la
serpiente en mi suéter.
—Podría por favor decirle a Neville Longbottom que Cygnus Potter lo
está esperando cerca al retrato de la dama gorda.
—Sí, claro —dijo.
—Un momento —dije y el fantasma se detuvo—, díselo discretamente, no
quiero que nadie se dé cuenta, por favor.
El fantasma asintió y atravesó la pared.
Cinco minutos después el profesor Neville salió con cara entre sorprendido
y curioso.
—Cygnus —me dijo al verme apoyada en la pared.
Se acercó a mí.
—Hola, Neville —lo saludé.
—¿Paso algo? —preguntó.
—No… sí…, bueno… —él esperaba pacientemente a que continuará—, lo que
pasa es que… necesito tu ayuda, por favor.
—¿Mi ayuda? ¿Para qué?
—Mañana es la salida a Hogsmeade.
—Aja —dijo.
—Pues veras —vamos dilo de una
vez, Cygnus, me dije—, Malfoy me invito a pasar con él el día de mañana en Hogsmeade.
—¿En serio?
—Sí. Pero yo le dije que no podía pasar el día con él porque… tú me habías
invitado primero —cerré los ojos instintivamente.
No quería verlo a la cara, temía que si abría los ojos y lo miraba
directamente, me encontraría con un hombre de unos 36 años, que era mi profesor
de Herbología en el futuro, y no al chico de 18 años que era mi compañero en
algunas clases.
—¿Por qué le dijiste eso? —me preguntó sorprendido.
Yo seguía con los ojos cerrados. Pero si abría los ojos creo que solo
le diría: “Lo siento, profesor Longbottom, disculpe mi imprudencia”.
—Es que no quería salir con Malfoy, últimamente se está comportando de
una manera rara conmigo. Y además, Malfoy no me gusta para nada, así que en la
única persona que pensé que me podría ayudar fuiste tú, lo sie…
—Está bien te ayudaré —me dijo.
Yo estaba tan avergonzada de decirle que lo utilice como mi tabla de
salvación, que cuando lo escuche decir que me ayudaría abrí los ojos
rápidamente.
—¿De verdad?
—Sí.
—Gracias, gracias, gracias —lo abracé por la emoción de confirmar que
si me ayudaría, estaba tan feliz que casi sin darme cuenta le di un beso en la
mejilla.
Pero luego me separé rápidamente de él, había sido muy confianzuda,
creo que me sonroje porque sentí que mi cara me quemaba. Miré de reojo a mi
profesor y él también estaba ligeramente sonrojado.
—Espero que no te haya arruinado tus planes para mañana —le dije
tratando de eliminar la tensión del momento.
—No tenía planes —me contestó.
Suspiré con alivio.
Porque sí le hubiera arruinado sus planes, me sentiría muy mal.
—Por favor si Malfoy se te acerca y te pregunta sobre si es cierto lo
que le dije…
—Le diré que si es verdad que te invite a pasear por Hogsmeade
—terminó mi frase.
—Gracias otra vez —le dije—. Adiós.
Me despedí y cuando giré vi que mi padre y mi tío estaban parados a
unos ocho pasos de donde estábamos, noté que ellos dos estaban muy sorprendidos
—espero y no hayan presenciado toda la escenita de cuando abrazo y le doy un
beso en la mejilla al profesor Neville—, yo lo único que hice al verlos fue
sonreír nerviosamente.
—Hola —los saludé a ambos.
—¿Qué estás haciendo aquí? —me preguntó papá, que ya había cambiado su
expresión de sorprendido a una expresión seria.
Sí, puedo reconocer a kilómetros que detrás de esa expresión seria se
esconde a un padre celoso y extremadamente sobre protector. Y eso que aun en
esta época no es padre de dos chicas adolescentes.
—¿Por qué te quedas callada? —dijo mi padre, y tío Ron solo miraba a
papá y luego a mí.
—Eh…
—Estábamos platicando, Harry —le contestó el profesor Neville.
—Sí, eso, estábamos platicando, Harry —le aseguré.
Papá me miró con ojos entre cerrados. Y antes de que me preguntara
otra cosa decidí irme.
—Bueno, me voy a la biblioteca —les anuncié—. Adiós —les dije.
Empecé a caminar cuando de pronto que escuche la voz de mi profesor y
paré.
—Mañana después de desayunar te estaré esperando en la puerta de tu
sala común, ¿te parece bien?
—Sí —le contesté.
Y prácticamente salí corriendo de ese lugar sin mirar a papá y a mi
tío Ron.
POV Hermione
Estaba en la Sala de los Menesteres esperando a Draco, pero se estaba
demorando.
Aun no puedo creer lo que me dijo, eso que Cygnus es su media hermana,
pero si podría ser porque ella es idéntica a él, es la versión femenina de
Draco. Ambos rubios platinados, pálidos —aunque a Cygnus no se le ve tan
pálida, ella tiene sus pómulos sonrosados—, el mismo color de ojos, y tienen
los mismo gestos al hablar, sin contar que Cygnus tiene una elegancia innata al
caminar, me recuerda a Narcisa, la madre de Draco, la única diferencia es que
Cygnus tiene el cabello un poco rizado.
Espero que Draco no la odie, la pobre Cygnus no sabe nada de que Draco
es su hermano, aunque Draco insiste en que ella si sabe que son medios hermanos
y que va hacer que le confiese todo y que para eso tenía un plan, que según él
no iba a fallar.
¡Ay! Pobre de Cygnus, lo que le espera con Draco. Yo creo que ella no
sabe nada de nada acerca de la verdadera familia de Lucius, su padre. Aunque…
un momento, ahora que recuerdo la primera vez que hablamos y le pregunté en que
colegio había asistido antes ella me contesto que había estudiado en Francia en
el colegio Beauxbatons y cuando le pregunte si conocía a Fleur y Grabrielle
Delacour, Cygnus me dijo que si las conocía, pero que no eran amigas. Lo que si
me pareció raro es que cuando le comente del porque Fleur no me había comentado
nada de que había una chica que se apellidaba igual que Harry, ella se puso
nerviosa y me dijo que a ella más la conocían por su segundo apellido “Parker”.
Ahora tengo cuatro hipótesis. Primera, Cygnus ignora que es una Malfoy porque
no conoce a su padre. Segundo, Cygnus solo lleva el apellido Parker, tercero a
Cygnus la registraron con el apellido “Potter” para despistar a los curiosos, ¿pero
porque Lucius Malfoy de todos los apellidos falsos que pudo ponerle tuvo que
escoger “Potter”? Y cuarto, Cygnus si sabe en realidad quien es su padre y si
lleva el apellido Malfoy. Pero si sabe quién es en realidad, entonces ¿por qué
lleva el apellido “Potter”?
Pero es preferible por el bien de Cygnus que la primera hipótesis sea
cierta, porque si es la cuarta hipótesis, entonces ahí sí que le puede ir mal,
Draco se pondría como loco y entonces todo podría acabar muy mal. Lo conozco y
se cómo trata a las personas a las que según él considera escorias.
Pero yo no puedo permitir eso, no puedo permitir que nada malo le pase
a Cygnus, no me lo perdonaría, no sé qué me pasa con Cygnus, desde que la
conocí sentí una conexión muy grande con ella, siento como si la conociera de
antes, la veo como si fuera un familiar muy querido para mí, pero es ilógico,
ella y yo no somos parientes ni nada por el estilo. ¿Pero por qué siento una
felicidad inmensa cuando estoy cerca de ella? ¿Y por qué siento este terrible
miedo al saber que algo malo le puede pasar?
—Hermione —escuché la voz de Draco a mis espaldas.
Yo giré y me encontré con sus bellos ojos grises mirándome. Sonreí al
verlo.
—Draco. ¿Qué te pasa? —le pregunté al verlo serio.
—Ella —me dijo.
Ahora la llamaba “Ella” cuando quería referirse a Cygnus.
—Hablas de Cygnus —él asintió—. ¿Qué pasa con Cygnus?
—La invite a pasar conmigo el día de mañana a Hogsmeade.
—¿Cómo? —pregunté incrédula.
Draco suspiró.
—Te acuerdas que te dije que tenía un plan para saber si ella está
enterada de que es la hija bastarda de me padre.
—Sí. Pero no la llames así, Cygnus no tiene la culpa de nada, ella no
pidió nacer.
—No la defiendas, Hermione —siseó. Hace mucho que no me hablaba de esa
manera.
Yo lo miré seria. No tenía por qué desquitar su mal humor conmigo.
Ahora fui yo la que suspiro.
—Bien, no quiero discutir contigo, Draco, mejor dime que paso.
—Me dijo que no podía salir conmigo porque tu amigo Longbottom la
había invitado primero y ella acepto.
—¿Neville la invito?
—Sí.
—Pero a Neville le gusta Hannah Abbott y la quería invitar a
Hogsmeade.
—Entonces me mintió, uso como pretexto a Longbottom para no aceptar
salir conmigo, ¿cómo se atrevió a engañarme? Mocosa tonta, ya me las pagara
—susurró arrastrando la palabras al hablar, tenía el ceño fruncido.
Cuando Draco hablo de esa manera, me hizo acordar en la época cuando
nosotros éramos enemigos y siempre discutíamos, pero ahora a la que fastidiara
será a Cygnus.
Tengo que hacer algo para impedir su venganza por la mentira que le
dijo Cygnus.
—Vamos, Draco, no estarás pensando en vengarte de ella, ¿o sí? —le
pregunté angustiada.
—Por supuesto que me vengare, Hermione, esa mocosa se burló de mí.
—Pero es tu hermana —trate desesperadamente de detener sus propósitos.
—No lo repitas —gritó—. Ella, solo es una bastarda que nunca debió
nacer. Pero su negativa me dio a entender que ella si sabe el parentesco que
nos une. Ahora solo falta que me lo confiese —ahora parecía que hablaba más
para él mismo, que para que yo lo escuchara.
La ira me invadió, no podía soportar la manera de la que hablaba de
Cygnus, como es posible que diga que “solo es una bastarda que nunca debió
nacer”, quiera o no es su hermana, y la debería de querer.
—Bien, Draco Malfoy —hable seriamente—, ¿y qué piensas hacer para que
te confiese la verdad?
—La seguiré poniendo en aprietos, la seguiré invitando a salir, hasta
que llegue un momento en que no aguante más mis cortejos y me confiese la
verdad —lo dijo de una manera como si no le importara nada.
Acaso no piensa en que si Cygnus no sabe nada de su parentesco con él,
ella podría enamorarse de él
—Pero Draco que pasaría si Cygnus no sabe nada del parentesco que los
une y al final acepta salir contigo, y mucho peor que pasaría si se enamora de
ti —Draco se quedó pensativo—, le arruinarías la vida, ten presente que estás
jugando con sus sentimientos.
—Pero ella si sabe lo que somos, así que dudo mucho que se termine
enamorando de mí.
—Por favor, Draco, piensa bien las cosas, tal vez hay otra manera de
que te diga la verdad —insistí.
Porque sentía una angustia al pensar que Cygnus sufriría. No lo
entiendo apenas y la conozco. ¿Qué me pasa con ella?
—Ya lo pensé bien, Hermione. Además, dejemos de hablar de “Ella”. Yo
vine aquí para estar contigo —sonrió.
Paso una mano por mi cintura y me atrajo a él y luego sentí sus labios
sobre los míos uniéndose en beso tierno.
POV Autora
Luego de que Hermione y Draco hicieran el amor, como cada vez que se
encontraban secretamente en la Sala de los Menesteres. Se quedaron dormidos
agotados. Draco fue el primero en abrir los ojos, parpadeo un par de veces para
reconocer donde estaba, reconoció la Sala de los Menesteres y cuando trato de
incorporarse, sintió algo pesado sobre su pecho, dirigió su mirada hasta su
pecho y sonrió al ver una cabellera rizada y castaña.
Draco se levantó con mucho cuidado de no despertar a su castaña. Se
puso su ropa, pero al ver que Hermione no se despertaba ni siquiera por el
ruido que hacía, el rubio decidió despertarla.
—Hermione —le susurró cerca de su oído, pero la castaña solo se
removió incomodo en la cama—, Hermione —dijo, pero ahora la sacudió suavemente
por el hombro.
—¿Qué pasa? —dijo la castaña media dormida.
—Ya es hora de irnos —le contestó el rubio.
—¿Qué hora es? —preguntó Hermione a Draco a la vez que se refregaba
los ojos.
—Tarde, creo que ya va hacer la hora de la cena.
—¿Qué? Pasamos toda la tarde aquí, espero que nadie se haya dado
cuenta que desaparecimos —dijo la castaña angustiada.
—No lo creo —le contestó su rubio novio para tranquilizarla—. Es más
creo que yo me voy adelantando para que no nos vena aparecer juntos.
Hermione asintió. Y Draco beso los labios de su novia y luego salió
con mucho cuidado de que nadie lo viera.
***
Caminando por los pasillos un rubio se encontró con Harry Potter, Ron
Weasley y Neville Longbottom. Draco los saludo con un movimiento de cabeza. Los
saludaba porque ahora ya se llevaban mejor —por decirlo de una manera— ya que
el trío de oro declaro a favor de los Malfoy en el juicio.
Pero no pudo evitar preguntarle a Neville, si lo que le dijo Cygnus
era cierto.
—Longbottom —dijo llamando la atención del chico.
—Malfoy —contestó el aludido.
—¿Es cierto que invitaste a Cygnus Potter a la salida de Hogsmeade de
mañana? —le preguntó Draco.
Harry y Ron miraban sorprendidos el interés de Malfoy por su hija y
sobrina.
—Sí, ¿por qué? —contestó Longbottom.
—Por nada, solo era curiosidad —le contestó el rubio y luego se fue a
su sala común.
Seguramente que la mocosa ya se apuesto de acuerdo con Longbottom para
cuando yo le preguntara si era cierto que la invito a salir, él dijera que sí,
pensaba el rubio a la vez que caminaba hacia su sala común.
***
Hermione se puso su ropa y salió de la Sala de los Menesteres mirando
a todos lados y cuando se dio cuenta de que no había nadie, empezó a caminar
tranquila por los pasillos.
La castaña paso antes por la biblioteca para llevarse un libro que le
hacía falta para terminar su tarea de transformaciones, y ahí se encontró con
Cygnus.
—Hola, Hermione —la saludó una feliz rubia.
—Oh, hola, Cygnus —le devolvió el saludo la castaña.
—No te había visto en toda la tarde —dijo la rubia a la castaña.
Hermione se puso un poco nerviosa, y la rubia al ver el nerviosismo en
los ojos mieles de su madre biológica, supo quién había estado.
—Entiendo —le dijo Cygnus—. Se con quién estuviste. Ya sabes que
puedes confiar en mí.
Hermione se sintió repentinamente muy mal con Cygnus, se sintió como
una traidora, la rubia era buena, comprensiva y le guardaba el secreto de que
su novio era un Slytherin, pero ella no podía decirle nada acerca de los planes
que su novio tenía para que le confesara la verdad de su parentesco con él.
Pero que hacía, se sentía entre la espada y la pared, por un lado estaba Draco,
el hombre que amaba, pero por el otro lado estaba Cygnus, a la que la
consideraba su nueva amiga, más que una amiga, la castaña la sentía como un
familiar.
—¿Te sientes bien? —le preguntó la rubia al ver que Hermione se quedó
callada.
—Sí, estoy bien —le sonrió para que le creyera.
Cygnus asintió.
—¿Vas al comedor? —le preguntó de repente Cygnus a la castaña.
—No. Solo venia por un libro que necesitaba y luego me iba a mi sala
común.
—¿Pero no vas a comer nada? —le preguntó la rubia.
—Luego —respondió.
—Pero comes en verdad, ¿eh? —le dijo la rubia—. Mira que tú misma me
dijiste que no es bueno saltarse las comidas.
La castaña sonrió y luego asintió.
Después de eso la rubia salió de la biblioteca y se dirigió al Gran
Comedor. Y como siempre se sentó al costado de Theo.
La cena fue tranquila para todos. Claro que con unas miradas verde
esmeralda y una azul de un pelinegro de gafas y un pelirrojo hacia la mesa de
Slytherin, eran muy insistentes hacia la rubia —Cygnus— y luego dirigían su
mirada hacia su compañero de casa Neville Longbottom. El pelinegro de gafas
estaba un poco enojado porque Neville haya invitado a su futura hija a la
salida de Hogsmeade, pero no podía decir nada porque si no todos podrían pensar
que él tiene algún interés amoroso con la rubia y eso le causaría serios
problemas con su prometida pelirroja.
Mientras tanto en la mesa de Slytherin un rubio de ojos grises seguía
siendo muy amable con Cygnus, aun después de que la rubia le haya rechazado la
invitación del siguiente día.
Cygnus Potter se levantó de la mesa de Slytherin luego de comer solo
la mitad de su comida, es que la ponía de los nervios la actitud tan extraña
que tenía Malfoy con ella, era como si la estuviera cortejando con toda esa
amabilidad con que la trataba, y también estaba por otro lado Zabini, el cual
también se dio cuenta del cambio de actitud de su ex amigo con la chica rubia,
y eso lo hacía ponerse nerviosa y enojada, y la que también estaba muy atenta
al comportamiento de Draco era Astoria Greengrass, que le hervía la sangre de
cólera, al ver las a su ex prometido muy pendiente de la chica Potter, volteo a
mirarla con odio. Sí. Cygnus Potter ya se había ganado una enemiga.
Pansy Parkinson lo único que hacía era dedicarle miraditas picaras a
Cygnus, ya que ella pensaba que a su nueva amiga le gustaba su mejor amigo, por
otro lado estaba Theo, pero él era un chico pasivo, y no veía nada de malo que
su amigo la trata con amabilidad; y Daphne Greengrass la hermana de Astoria,
simplemente comía y platicaba de vez en cuando con Pansy, Theo y Zabini, que
eran los que estaban más cerca de ella.
—¿Zabini te sigue molestando? —le preguntó Draco a Cygnus.
La rubia dio un pequeño saltito asustada.
—Oh, Malfoy, no vuelvas a hacer eso, casi me matas de un susto —dijo
la rubia con una mano en el corazón.
—No deberías de ser tan distraída —le dijo Draco con una sonrisa
burlona, Cygnus frunció el ceño.
Draco volvió a quedar consternado con ese gesto tan parecido al de su
novia, como la hija de su padre que no tenía nada que ver con su novia podía
hacer un gesto tan idéntico al de Hermione.
—Yo no soy distraída —Draco escuchó a lo lejos la voz de Cygnus—. Es
solo que no estoy acostumbrada a que me sigan.
—Yo no…
La rubia no lo dejo terminar de hablar.
—¿Por qué me estás siguiendo? —preguntó desconfiada.
—No te estaba siguiendo, yo solo quería ir a mi sala común, porque si
no te has dado cuenta somos de la misma casa.
Cygnus lo ignoró y siguió caminando, con un rubio pisándole los
talones.
—Me encontré con Longbottom, y le pregunté sobre su cita de mañana —le
comentó el rubio como quien no quiere la cosa, pero por dentro estaba enojado
porque Cygnus lo había rechazado.
Cygnus suspiró.
—No es una cita, solo es una salida de amigos.
La rubia estaba feliz por lo precavida que había sido al contarle todo
a Neville y pedirle que le ayude para cuando Malfoy le preguntara algo al
respecto, Neville le dijera que si era cierto lo de la invitación a Hogsmeade.
—Para mí, eso es una cita —contraatacó Draco.
—Contigo no se puede, Malfoy —dijo Cygnus y siguió caminando hasta llegar
a su sala común.
Draco Malfoy iba detrás de ella, pero la rubia ya no le presto más
atención, subió rápidamente a su habitación, se dio una ducha, se puso su
pijama y se acostó a dormir, ya que al siguiente día tenía pensado distraerse
de todas las cosas que le pasaron desde que llego a la época de sus padres.
POV Cygnus
Me levante a las siete de la mañana, me metí al baño y me di una ducha
relajante, me puse el albornoz y salí del baño. Vi a Pansy aun dormida sobre su
cama, ni siquiera la había sentido llegar anoche, es que apenas me acosté me
quede profundamente dormida, y seguramente Pansy se quedó platicando hasta
tarde con las Greengrass.
Iba a abrir mi baúl, pero algo me llamo la tensión, era una caja
mediana color crema sobre mi cama. Me acerque lentamente y la tome entre mis
manos. Y cuando tome la caja cayo algo, dirigí mi mirada hacia el piso y vi un
pergamino tirado, lo cogí y me dispuse a leerlo.
Señorita
Potter
Espero que la estancia de estos días le hayan
resultado agradables. Me permití hacerle un regalo, como hoy día es el primera
salida a Hogsmeade, creí que quizás necesitaría dinero puesto que se vino sin
nada de su época, y también le deje una pequeña caja que esta hechizada, donde
usted puede sacar cualquier cosa que necesite, solo tiene que tener en la mente
lo que quiera y luego meter la mano dentro de la caja y lo tendrá.
Albus Dumbledore
Me quede muy sorprendida por el regalo que me dio Dumbledore, abrí la
caja y pensé lo que quería, luego metí la mano dentro de la caja y cuando saque
la mano, me quede mucho más sorprendida al darme cuenta que lo que tenía entre
las manos era justamente lo que tenía en mente. Este regalo era maravilloso,
apenas regrese del paseo iré a agradecerle a Dumbledore el maravilloso regalo
que me ha hecho.
Volví a poner el regalo sobre la cama y entre las sabanas había un
sobre, lo abrí y allí dentro había dinero mágico —no esto ya era demasiado— me
sentía avergonzada porque el director del colegio al que yo asistía me diera
dinero. Eso si se lo tenía que devolver, no era necesario que me diera dinero —y con qué pensabas pagar las cosas que
necesitabas comprar, dijo mi subconsciente— rayos eso era cierto —claro que es cierto, además el profesor
Dumbledore ya te lo dio, no puedes ser tan mal educada y devolvérselo— en
parte tenía razón, seria de muy mala educación devolverle el dinero —bien, que bueno que me hiciste caso, además
en la carta dice que también te regalaría dinero— si ya lo sé, dije
exasperada de mi propio subconsciente.
Respiré profundo.
Tendí la cama con magia y me dispuse a sacar las prendas que yo
necesitaba de la caja color crema. Saqué unos pantalones jean pitillos color
celeste, un top del mismo color, al igual que los zapatos y los accesorios y la
cartera, hoy día había decidido vestirme de celeste, ese color me agrada,
porque combina con el color de mis cabellos, mis ojos y mi piel.
¡Oh, Merlín! estoy siendo demasiado egocéntrica, y no debo ser así,
pero por más que trato de no ser egocéntrica, a veces no puedo, es como si lo
hubiera heredado de alguien, ¿acaso será que lo herede de mi madre?, no, no lo
creo, lo poco que he podido hablar con ella, la he sentido muy humilde, pero valiente.
Entonces tal vez lo herede de mi padre biológico. No, no, yo no me quiero
parecer a él, una cosa es que quiera saber quién es el hombre que me engendro y
otra muy distinta es que me quiera parecer a él, y así lo conociera en esta
época que no ha hecho nada todavía igual yo nunca lo querría porque él abandono
a mi madre y a mí, no le importo nada, no le importo lo que mi madre sufriría
con su ausencia. Y aunque mi papá Harry nunca me ha confirmado mi teoría de que
mi padre biológico abandono a mi madre, yo tengo el presentimiento de que así
fue. Pero mi papá Harry es tan bueno que siempre me ha dicho que mis padres se
separaron por motivos que él desconoce.
Moví la cabeza para sacarme esos pensamientos. Hoy día no iba a pensar
sobre mi padre biológico, hoy día me iba a divertir en Hogsmeade, aunque sea
con mi profesor, tal vez podría conocer al joven Neville y pasar bien como si
fuera cualquier otro amigo.
Me puse la ropa que había sacado de caja mágica, me peine dejando mi
cabello suelto, me maquille natural y luego guarde en mi cartera mi varita y el
dinero que me había regalado Dumbledore. Cuando baje a la sala común no había
casi nadie, solo algunos chicos de tercero y quinto, seguramente todavía
seguían durmiendo ya que era sábado y no tenían que ir a clases.
Ropa que uso Cygnus:
Camine hasta llegar al Gran Comedor e igual como en mi sala común no
había nadie, solo habían algunos cuantos en la mesa de Hufflepuff, en la mesa
de Ravenclaw solo estaban unos chicos de sexto, y en la mesa de Gryffindor solo
estaban unos chicos de primero y segundo, seguramente muy ansiosos para ir a
Hogsmeade, y ni sus luces de mi padre y de mí tío, me imagino que para ellos
las 8 de mañana será como si fuera las 5 de la mañana, mis mamás tampoco
bajaban, podría jurar que están haciendo de todo por despertar a mi padre y mi
tío.
Me senté en la mesa de Slytherin y apenas me senté apareció mi
desayuno, luego de unos minutos desayunando unos chicos de segundo de mi casa
también empezaron a desayunar, sentía la mirada de los chicos en mí, pero yo no
volteé a ver quiénes eran.
Cuando termine de desayunar fui nuevamente a mi habitación y entre al
baño para lavarme los dientes. Después de lavarme los dientes, salí del baño y
desperté a Pansy.
—Vamos, Pansy despierta —la moví del hombro para que despierte.
—Cygnus —dijo abriendo los ojos.
—Sí. Ya es hora de levantarse, claro solo si quieres pasar un día de
relajación en Hogsmeade.
Pansy se levantó de golpe, me miró extrañada.
—¿Qué pasa? —le pregunté porque no dejaba de mirarme.
—No sabía que hoy día era el día de vestirse de celeste —dijo y
sonrió.
—Oh, no molestes —le dije fingiendo molestia, pero luego no pude
evitar sonreír yo también—. Bueno, adiós.
Salí de la habitación antes de que me diga algo más.
Cuando salí de mi sala común, vi que mi profesor del futuro estaba
recargado en la pared, esperándome seguramente.
—Oh, buenos días, Neville —le sonreí.
—Buenos días, Cygnus —me quedo mirando y luego sonrió.
—¿Qué? —le pregunté—. Oh, ya sé, tú también me dirás que no sabías que
este día era el día de vestirse de celeste.
—No era eso —lo miré—, bueno, si un poco, pero lo que te iba a decir
es si no pensabas llevar algo abrigador, puede que después haga un poco de
frío.
Era cierto solo tenía puesto el top, y de echo en el atardecer hará
frío.
—Cierto, me esperas un momento —le dije y el asintió. Entre a mi
habitación de cogí la caja y de ahí saque un blazer de color celeste solo que
un tono más oscuro a todo mi atuendo—. Ya estoy lista —le dije, ahora llevaba
el blazer en la mano, para ponérmelo después.
—Bien, vamos a los carruajes —dijo mi profesor del futuro.
Oh, por Dios, debería dejarlo de llamar, “mi profesor del futuro” y
solo tratar de llamarlo por su nombre.
Subimos a los carruajes y no pude evitar preguntarle que paso después
de que me fui dejándolo parado en la puerta de su sala común con papá y el tío
Ron.
—Neville —llamé su atención.
—Sí —dijo.
—Mi p… digo ayer Harry y Ron te preguntaron porque estaba cerca de la
sala común de Gryffindor.
—Sí, eso fue lo que hicieron, pero me pareció raro que ellos se
preocuparan tanto por ti, sobre todo Harry.
—¿Qué te dijo?
—Me preguntó qué porque estabas allí conmigo. Y yo le dije que solo
era porque te invite a Hogsmeade, pero fue un error porque entonces Harry
empezó con un interrogatorio extraño.
—¿Qué te dijo? —pregunté nuevamente, temerosa.
—Me pregunto que cuales eran mis intenciones contigo, ¿a ti no te
parece extraño? —me preguntó.
—Tal vez se deba a que como me apellido igual que él, ahora Harry me
ve como su hermana —espero que me crea la mentira.
—Sí, seguramente es eso —me dijo.
Respiré tranquila. Si me creyó, me dije.
Llegamos al pueblo y Neville, muy amable me ayudo a bajar del
carruaje.
—Gracias —le dije, y él me sonrió.
Empezamos a caminar por el pueblo, que en realidad no estaba muy
cambiado al de mi época. Luego de un rato caminando decidimos entras a Las Tres
Escobas por unas cervezas de mantequilla, casi a la entrada de Las Tres Escobas
vimos a Hannah Abbott de Hufflepuff con sus amigas, pero luego sus amigas le
dijeron algo y se fueron, Hannah quedo sola, parecía que se debatía en si
entrar o no a Las Tres Escobas. Giré para ver a Neville y me di cuenta que no
dejaba de ver a Hannah —su esposa en mi época— se notaba que le gustaba.
—Ve con ella —le dije sorprendiéndolo.
—¿Qué? —susurró.
—Que vayas con ella, anda —dije animándolo.
—No, no es correcto, ahora estoy contigo —me respondió.
—¿Sabes qué es lo que no es correcto? —pregunté, y él negó con la
cabeza—. Pues no es correcto dejar pasar el amor, así que te pido, no, te
ordeno que vayas ahora con ella.
Neville me quedo mirando.
—Yo no estoy enamorado de Hannah —dijo, pero a leguas se notaba que
mentía.
—¿Ah, no?, pues a mí me parece que si estás enamorado de ella —Neville
trato de decir algo, pero yo no lo deje—. Te diré algo, no dejes pasar el amor,
el amor solo toca una vez a tu puerta y si lo dejas pasar quizás Hannah toque
otra puerta y tal vez esa puerta si sea abierta. Así que no me hagas
repetírtelo una vez más. Anda con ella.
—Pero y…
—Por mí no te preocupes, quizás me encuentre con Pansy o con Theo
—después de decirle eso último entre a Las Tres Escobas.
Apenas entré vi dos cabezas pelirrojas, un pelinegro, una rubia y una
castaña en una mesa. Me acerque a ellos.
—Hola —los salude a todos.
—Cygnus —dijo papá sorprendido.
—¿Les puedo hacer compañía? —les pregunté.
—Claro —respondieron mi papá y mi tío a la vez.
—Creí que estabas con Neville —dijo mi padre.
—Sí estaba con él, pero luego Neville tuvo que hacer algo importante
—respondí—, bueno, iré por una cerveza de mantequilla.
Camine hasta la barra, cuando sentí que alguien me tomaba del brazo.
Volteé para ver quién era.
—Papá —susurré.
—¿Tienes dinero? —me preguntó. Yo lo miré extrañada.
—Sí —le respondí.
—¿Creí que habías venido del futuro sin nada de dinero? —me dijo.
—Y no traje nada —le respondí en susurros.
—¿Quién te dio dinero? ¿Acaso fue Neville? —frunció el ceño, y yo
sonreí.
Sí, papá celoso sale a la luz.
—No me lo dio Neville —papá relajo su rostro—. Fue el profesor
Dumbledore.
—¿Qué? Le pediste dinero a Dumbledore en vez de pedírmelo a mí —me
regañó.
Negué con la cabeza.
—No le pedí dinero al profesor, él solo me dejo un sobre con dinero en
mi cama, y ni modo de devolvérselo, eso sería de muy mala educación.
—Bien, pero la próxima vez que necesites dinero o cualquier otra cosa,
no te olvides que puedes pedírmelo, soy tu padre y es mi deber darte todo que
necesites, ¿de acuerdo? —me dijo, y me hizo recordar a mi padre del futuro,
solo que el de esta época es mucho más joven.
—De acuerdo —le dije y sonreí.
Pedimos las cervezas de mantequilla y un té helado para mamá Ginny,
puesto que como está embarazada no puede tomar cerveza de mantequilla.
Llegamos hasta la mesa y nos sentamos a platicar. No pude evitar mirar
a mamá Ginny, se veía hermosa con su blusa suelta color rosa pálido, era
realmente una experiencia hermosa ver a tu madre embarazada en persona y no
solo en fotografías. Seguimos platicando, pero luego sentí que incomodaba entre
dos parejas de enamorados, era cierto lo que me dijo mi mamá Hermione.
—Eh, Hermione, que te parece si vamos a la papelería a ver si han
llegado libros nuevos —le propuse, porque veía a mi mamá un poco incomoda entre
dos parejas.
—Sí, claro. Me encantaría —me respondió.
Nos paramos de la mesa y me di cuenta que mi madre tenía puesto un
jean azul, una blusa blanca, zapatos negros y su cartera de mano era color
negro igual que sus zapatos. Se veía hermosa, y más hermosa se le veía sus
ahora rizos castaños definidos.
Ropa
de que usa Hermione:
—Pero, ¿Por qué se van? —nos preguntó la tía Luna.
—Es que queremos ver libros —respondió mamá, me cogió de la mano, pero
antes de salir dijo—: nos vemos en Hogwarts.
Mamá parecía realmente desesperada, no solo era por los libros, sino
porque se sentía incomoda entre las dos parejas y ella sola.
La pase realmente bien, me sentía feliz de estar con mi madre,
teníamos muchas cosas en común, aparte de que nos encantaba los libros, llegar
puntuales a las clases, la inteligencia que según papá herede de mamá. También
nos gustaba los mismos sabores de helado, o sea el de chocolate, el chocolate
era mi perdición, o como yo suelo llamarlo mi droga, a mí madre también le
encantaba el chocolate.
En verdad la pase muy bien, hablamos de muchas cosas, mamá me conto
sobre su vida en el mundo muggle, sobre los abuelos —sus padres, los cuales
habían sido asesinados por los mortífagos— y sobre sus malas experiencias en el
colegio donde había hecho la primaria. Y yo también le conté sobre mi estancia
en el colegio primaria, y sobre todas las bromas que hacíamos con mis hermanos.
Mamá me regaño algunas veces porque decía que no era bueno hacerles bromas a los
profesores. Yo solo asentía, ya que quería seguir escuchando su voz.
Cuando regresara a mi época, tendría un bonito recuerdo de mi madre
biológica.


siguela por favor
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