POV Ginny
—Ya sé que es lo que me ocultas —me dijo, así, sin más, sin rodeos.
Yo lo miré sorprendida. ¿Qué era lo que sabía? ¿Acaso él sabía mi
secreto?
—… ah… —fue lo único que salió
de mi boca.
—Así es, ya sé que es lo que me ocultas —volvió a decir.
—¿Y qué es lo que según tú, yo te oculto? —pregunté nerviosa.
—Sé que estás embarazada —dijo—,
porque no me lo dijiste.
—Yo…
—Si lo estas, no te atrevas a negármelo… es por eso que hace como un
mes y medio que te has negado a estar conmigo, ¿verdad? —dijo Harry, a la vez
que no dejaba de mirarme.
—Está bien, sí, si
estoy embarazada —le
grité.
—¿Por qué no me lo
dijiste, Ginevra? —preguntó,
y parecía enojado, pero también feliz, lo veía en su mirada.
—Porque… porque…, no lo sé, creo que temía tu reacción, pero ya te lo
iba a decir —trate de justificarme.
—¿Ah, sí? —sonrió con ironía—. ¿Cuándo? Tal vez
cuando ya haya nacido el bebé.
—Te lo iba a decir hoy día, después del almuerzo, lo juro.
Negó con la cabeza.
—Lo siento, sé que me equivoque, no debí ocultarte la verdad —susurré, y de repente
empecé a sentir que unas lágrimas traicioneras se resbalaban por mi mejilla.
—No llores, Ginny —dijo y me abrazo—, lo importante es que ya lo sé —susurró en mi oído.
Yo no hablaba, solo lloraba y él me estuvo abrazando hasta que me
calme.
Deshicimos el abrazo.
—¿Cómo te enteraste de
mi embarazo? —pregunté
curiosa.
—Eh… por tu comportamiento tan extraño de este último mes —me contestó, pero a mí
me pareció que me ocultaba algo.
Sonreí, ¿qué me podría estar ocultando?
—Yo creí que con lo distraído que eres ni cuenta te ibas a dar.
—Pues ya vez que no —dijo—. Y ahora debemos
hablar de nuestra futura boda, pero primero te tengo que comprar un anillo de
compromiso —hablo
muy seguro de sí mismo.
Yo estaba muy aturdida por lo último que dijo, que solo repetí lo que
dijo.
—Boda, anillo de
compromiso…
POV Cygnus
Me desperté temprano, miré el reloj de la mesita de la lámpara y me di
cuenta que eran las 6 de la mañana, es que no pude dormir casi nada, y todo por
culpa de Malfoy y su comportamiento extraño conmigo, era como si me estuviera
esperando para regañarme la noche anterior, y lo peor de todo es que creí que
él sabía mi secreto y casi se lo digo.
Pero definitivamente lo más insólito fue cuando le escuche susurrarme
“Granger”.
¡Oh, my God! Acaso vio algún gesto en mi cara igual que al de mi
madre, debo tener más cuidado con lo que hago y digo, Malfoy podría descubrir
de dónde vengo y eso no sería nada bueno.
Miré a la cama de lado y vi a Parkinson aun dormida. Me levante
después de diez minutos, me dirigí al baño que compartía con Parkinson, preparé
la tina con agua tibia y le eche jabón líquido con olor a duraznos, mi
preferido, me metí a la tina y ahí estuve relajándome en el agua tibia por
media hora. Me puse una bata de baño y cuando salí, Parkinson ya estaba
despierta.
—Buenos días, Potter —me dijo de forma amable, al parecer sus disculpas si fueron sinceras.
—Oh, buenos días,
Parkinson —le
devolví el saludo.
Empecé a sacar mi uniforme del vestidor, pero sentía la mirada de
Parkinson en mi espalda.
—¿Qué te pasa? ¿Qué
tanto me miras? —le pregunté aun sin mirarla.
—¿Cómo sabes que te
estoy mirando? —preguntó.
—Siento tu mirada
penetrante sobre mí.
—Ah… bueno, solo quería saber dónde estabas anoche, Theo me pregunto
por ti, pero yo le dije que no sabía dónde estabas, te estaba buscando, después
de lo Blaise, parecía muy preocupado por ti.
—Uhm… y no te dijo que quería —le pregunté, a la vez que sentía que ella se levantaba de la cama.
—No —contestó—, ¿sabes? Yo creo que
le gustas —dijo
de repente.
—¿Qué dices, Parkinson?
—di la vuelta para
mirarla seria—, me acaba de conocer, no le puedo gustar.
—Yo creo que sí —yo
negué con la cabeza y ella sonrió—, ya te darás cuenta tu misma —dijo.
Yo seguí con lo mío, o sea, empecé a ponerme el uniforme, pero
Parkinson seguía parada mirándome.
—¿Qué tanto me miras? —le pregunté enojada.
—Que tal vez a ti no te guste Theo porque…
—Claro que no me gusta, es un buen amigo —la interrumpí.
Ella sonrió.
—Ya veo, tal vez te paso lo que le pasa a todas las chicas cuando
llegan a Hogwarts —su
voz era como de consuelo y luego suspiró.
—¿Y qué es lo que les pasa a las chicas que llegan a Hogwarts? —pregunté curiosa.
—Bueno, que esas chicas solo tienen ojos para cierto amigo mío, al
cual yo conozco muy bien —la
miré en señal de que continuara—, ellas solo tienen ojos para Draco, siempre se
terminan enamorando de Draco, ninguna se resiste a sus encantos —sonrió.
Se me cayó la corbata que tenía en la mano cuando mencionó que a mí
también me puede gustar Malfoy. Yo solo la quede mirando.
—¡¿Qué?! —grité saliendo de mi
aturdimiento.
—Por la cara que pusiste, ahora sí estoy segura que te gusta Draco,
como dije nadie se resiste a sus encantos.
—¿Sus encantos? ¡Ja!,
sí, claro —reí—, si sus encantos es
ir asustando, gritar y ser prepotente con las chicas, entonces sí, estoy muerta
de amor por él —le
contesté con ironía.
Ella me dedico una mirada de suficiencia.
—Ah, Parkinson, no vuelvas a repetir eso de que mí me gusta Malfoy —le amenace.
—¿Por qué? Acaso temes
que Draco se enteré y no te haga caso —la miré incrédula, como podía decir tantas tonterías a la vez—, no te preocupes tal
vez y tú también le gustes a él —se giró para ir directo al baño, pero antes de entrará dijo—: ah, y
creo que como ya estamos compartiendo habitación, podríamos tratarnos con más
confianza y llamarnos por nuestros nombres, ¿no crees?
Yo asentí, ella tenía razón.
—Genial —dijo y se metió al
baño.
Termine de ponerme el uniforme, me cepille el cabello y me puse una
bincha de color verde, luego solo me puse un poco de brillo en los labios y
baje al Gran Comedor.
Cuando entré al Gran Comedor vi a mi padre y le sonreí y él respondió
mi sonrisa con otra. No lo dude y me acerque a la mesa de los leones a saludar
a mi padre y a mi madre Hermione, bueno ahí también estaba mi otra madre,
Ginny.
—Hola, Harry. Hola, Hermione —los salude con un beso en la mejilla a cada uno.
—Buen día —respondieron ambos.
—Ah, Cygnus, ellos son Ginny Weasley, la novia de Harry —dijo mi madre y yo
sonreí—, y él es Neville Longbottom.
—Mucho gusto, Ginny, y pro… digo Neville, yo soy Cygnus —rayos,
casi meto la pata y le digo profesor a Neville, espero que no se hayan dado
cuenta—. Bueno, yo me voy a mi mesa, luego nos vemos —me despedí de ellos.
Cuando me acerque a mi mesa, vi a Theo así que me senté
junto a él.
—Hola, Cygnus —dijo Theo.
—Hola, Theo —contesté.
—Anoche estaba preocupado por ti, ¿dónde estabas? —preguntó.
—Quería estar sola y…
—Sí, claro, querías estar sola, pero no te molesto la
presencia de los dos integrantes del trío de oro hasta más de las 12, ¿verdad? —esa
era la voz de Malfoy interrumpiéndome.
Levanté la mirada ahí lo vi parado junto con Parkinson quien me
sonreía.
—Como te dije anoche, Malfoy, no te importa lo que yo haga o deje de
hacer con ellos, son asuntos míos —le contesté enojada.
Frunció el ceño.
—Sí sabes que ellos dos tienen novias, ¿verdad? —hablaba arrastrando
las palabras.
Yo también fruncí el ceño. Que me estaba tratando decir que yo ando de
ofrecida con ellos.
—¿Qué estás insinuando,
Malfoy? —le
respondí con el mismo tono de voz con que me hablo.
Me quedó mirando, luego relajo su rostro y no me dijo nada.
Parkinson lo jalo para que se sentaran. Yo seguía con el ceño fruncido
y muy enojada. ¿Cómo se atrevía a pensar eso de mí?
Malfoy no dejo de mirarme, parecía confundido.
—Bueno, anoche estabas muy ofuscada, y por lo menos no estaba sola, y
como eres nueva, no conoces muy bien el colegio, pero con Weasley y Potter a tu
lado, ya no te podrías perder —dijo Theo a la vez que
ponía su mano sobre la mía, giré para mirarlo y le sonreí al ver que todo lo
que dijo era con buena intensión.
Escuche una risita, levante la mirada y era Parkinson, quien movió sus
labios diciendo “le gustas a Theo”, yo la miré seria.
Luego de eso vino Zabini, pero menos mal que yo ya había terminado de
desayunar, así que me levante y me fui a mi clase.
Cuando entre al salón me di cuenta que me tocaba transformaciones
cuando vi a la profesora McGonagall cerca de su
escritorio.
—Oh, buen día, profesora McGonagall —la saludé.
—Buenos días, señorita
Potter —contestó.
Parecía que me iba a preguntar algo, pero se quedó callada cuando vio
entrar a Theo.
—Cygnus —me
tomo de la mano—,
ven siéntate conmigo —yo
asentí.
—¿Qué pasa? —le pregunté porque no
me quitaba la mirada.
—Bueno, solo quería decirte que disculpes a Draco —lo miré incrédula—,
parece que se levantó de mal humor, por eso te hablo de esa manera.
—¿Y tenía que
desquitarse conmigo?
—Seguro le molesto que
estuvieras con Potter y Weasley.
—¿Por qué lo defiendes? —le pregunté.
—No es que lo defienda, es solo que Draco, ayer también parecía
preocupado por ti, ayer cuando le dije que no te encontraba se preocupó, solo
que lo quiso disimular, pero lo conozco desde hace años y sé reconocer sus
expresiones.
—Entonces, por eso anoche me regaño, porque estaba preocupado por mí —Theo asintió.
—Pero no se lo vayas a decir, él es muy orgulloso y si tú le dices lo
que te conté lo negara todo.
—Está bien —le contesté.
Al rato llegaron los Ravenclaw y los Slytherin, los últimos en llegar
fueron el tarado de Zabini, Malfoy y Parkinson.
La clase estuvo muy interesante, gane 40 puntos para Slytherin cuando
respondí tres preguntas.
Luego de la clase nos fuimos a almorzar, lo fue que el almuerzo estuvo
tranquilo, Parkinson no estuvo con lo mismo de que yo le gusto a Theo, creo que
está equivocada respecto a ese tema, Malfoy ya no parecía enojado, o veía
hablar con Parkinson, Zabini no me dirigió la palabra, ni siquiera para
molestarme, que bueno al parecer entendió que conmigo no se tiene que meter, y
Theo y yo estuvimos platicando, pero solo como unos buenos amigos.
Cuando termine terminé de almorzar decidí dar un paseo por el colegio,
estaba caminando muy tranquilamente cuando siento que me jalan del brazo, grite
del susto, pero cuando volteé a ver quién era, me di cuenta que era mi padre y
mi tío Ron con sus uniformes para jugar Quidditch.
—Me asustaste, papá —le dije, poniéndome una mano al corazón.
—Lo siento —dijo
papá y tío Ron se reía de mí.
—¿Qué es lo gracioso,
tío? —le pregunté.
—La cara que pusiste —dijo.
Puse cara de ofendida, pero al final me rendí y también empecé a reír.
—Bueno, al parecer tienen prácticas de Quidditch —les dije y ellos
asintieron.
—Sí dentro de dos semanas jugamos contra Ravenclaw —dijo papá.
—Oh, vaya, y tío Ron, piensas ganarle a la casa de mi tía Luna, tu
novia, futura madre de tus hijos —bromeé y él se puso rojo de la vergüenza.
—Solo será un partido
amistoso —contestó.
—Uhm…
—Bueno, Cygnus deja de molestar a Ron —dijo papá—, y bueno, quiero que me conteste algo.
—Mejor dicho que nos contestes algo —corrigió el tío Ron.
—Si es alguna pregunta acerca de su futuro, ya no les diré más —afirmé.
—No es sobre el futuro, bueno, no por ahora —dijo papá—, quería que
me respondas la pregunta sobre Zabini —me puse seria cuando escuche que menciona a ese idiota—, ¿Qué fue lo que te
hizo?
¾Desde
que llegue me molesta, detesto que me llame ‘muñeca’ y ‘preciosa’, se siente
desagradable cuando él lo dice, y el muy cretino quería que lo llamara ‘amor’,
lo detesto.
Cuando me di cuenta mi padre y mi tío estaban muy serios, luego
empezaron a caminar hacia el colegio.
—¿Adónde van? —pregunté.
—A poner en su sitio a
ese ex mortífago.
—No vayan, se meterán en problemas, además yo ya lo puse en su lugar —trate de detenerlos.
—Sí, ayer vimos cómo le pegabas, pero me imagino que no fue solo
porque te llamara “muñeca”, ¿verdad? —dijo el tío Ron, y yo me quede callada.
—¿Qué fue lo que te hizo para que reaccionaras así? —hablo papá.
—Bueno… eh… Zabini… eh…
—¿Qué te dijo? —preguntaron los dos a
la vez, muy serios.
—Zabini insinuó que… que él me… me tendría primero antes que cualquier
otro —lo
dije, ellos me obligaron a decirlo.
—¿Qué? —gritaron—, Zabini es hombre
muerto —dijeron
y otra vez empezaron a caminar hacia el colegio.
—No, esperen —ellos
pararon—,
yo se me defender sola —les
dije—, además Malfoy también me defendió, se ha comportado amable conmigo —eso era cierto Malfoy
me defendió.
—¿Malfoy? —preguntó mi padre.
—Sí, él me defendió —les confirme.
—Desde cuando Malfoy defiende a alguien que no conoce —dijo el tío
Ron.
—No lo sé, pero seguro no le gusto la forma en que ese idiota me
hablo.
—No te confíes en ninguno de los dos —me dijo papá.
—Y cómo se atreva ese ex mortífago a hacerte algo, juro que lo mataré —dijo
papá.
—Lo mataremos —dijo tío Ron.
—Bueno, pero no creo que lo hagan, porque ya no me ha vuelto a
molestar —les
dije.
—Por su bien, espero que siga así —dijo papá y tío Ron a la vez.
—Bueno, creo que voy a la biblioteca —ellos cambiaron su expresión
seria por una sonrisa—,
y ahora vayan no se les vaya a ser tarde para su entrenamiento.
—De veras el
entrenamiento —dijo
el tío Ron.
—Luego nos vemos —dijeron.
Los dos se fueron lo más rápido que pudieron y yo me dirigí a la
biblioteca, pero cuando estaba por unos de los pasillos solitarios, sentí que
me volvieron a jalar, pero esta vez me pusieron una mano en la boca para que no
gritara.
—Creías que me podías gritar y golpear y quedarte así como así,
¿verdad?, pues te tengo noticias, te equivocaste muñeca —me amenazo Zabini.
Quitó su mano de mi boca, pero ahora me cogió de las muñecas y me
apretaba muy fuerte.
—Qué te pasa, Zabini,
estás loco. ¡Suéltame! —hable
con firmeza para que sepa que no le tengo miedo.
—No te voy a soltar, muñeca, hasta que por lo menos me des un beso —dijo.
—Nunca, me das asco —le grité.
—Pues peor para ti —dijo,
y entonces unió sus labios con los míos a la fuerza, yo trataba de alejarlo,
pero era imposible porque me tenía sujetada de las manos, Zabini trataba de
meter su lengua en mi boca, pero yo mantenía mi boca cerrada impidiendo que
cumpla su propósito.
Luego empezó a besarme el cuello, parecía un desesperado, yo no tenía
fuerzas, empecé a llorar de rabia e impotencia, gritaba y gritaba para que
alguien venga ayudarme, pero nadie venía. Hasta que sentí que alguien empujaba
a Zabini lejos de mí. Yo caí en el suelo todavía llorando con la mirada en el
piso, lentamente levante la mirada para saber quién era quién me había ayudado,
quede sorprendida al ver quién era.

Sinceramente esta fantastica la historia
ResponderEliminarMe encanto continuala...